El 50% de las urgencias se resolverían en Atención Primaria

Óscar Fraile
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Sanidad trabaja en un sistema de gestión de la demanda que complemente al triaje y contribuya a optimizar el servicio y reducir los tiempos de espera

El 50% de las urgencias se resolverían en Atención Primaria - Foto: J.TAJES

Acudir a los servicios de Urgencias de los hospitales obliga a los pacientes, en la mayoría de los casos, a armarse de paciencia. Todo depende de su patología y la carga asistencial que tengan en ese momento los profesionales, pero lo más habitual es tener que esperar algunas horas.
No obstante, esa demora se reduciría ostensiblemente si la atención se limitase a los casos que realmente son urgentes. Y no todos los son. De hecho, según los datos facilitados por la Consejería de Sanidad, más de la mitad de las urgencias hospitalarias se podrían resolver en consultas de Atención Primaria.
Y no se trata de una estimación o una sensación de los médicos. Existe un sistema de triaje que clasifica a todos los pacientes en cinco niveles en función de la gravedad. El nivel uno es el más urgente y el cinco, el más leve. «Los pacientes que en el triaje presentan un grado de complejidad más bajo (grado cuatro y cinco), podrían ser mayoritariamente atendidos por los centros de atención continuada de atención primaria, aunque también hay casos con baja complejidad (traumatismos), que en ocasiones requieren pruebas radiológicas complementarias que solo se pueden realizar a nivel hospitalario», explican desde Sanidad.
Pues bien, el 51,3 por ciento de las 84.708 personas que pasaron por Urgencias del Hospital Clínico Universitario entre enero y octubre estaban en esos niveles cuatro y cinco, un porcentaje que se eleva hasta el 60,3 por ciento en los 98.117 pacientes del Hospital Universitario Río Hortega. «Globalmente, y con los datos de triaje, se observa que aproximadamente un 50 por ciento de la patología que acude a los servicios de Urgencias hospitalarias de los centros de Valladolid podrían ser resueltos mayoritariamente en Atención Primaria», añaden las mismas fuentes.
Esta sobrecarga en el servicio tiene que ver, sobre todo, con la decisión que toman los propios pacientes de ir a Urgencias, toda vez que solo el 12,8 y el 15,2 por ciento de ellos llegan derivados de la Atención Primaria en el Río Hortega y Clínico, respectivamente, según los datos del Observatorio del Sistema de Salud de Castilla y León. La media regional es del 21 por ciento.
Un extremo que confirma el secretario general del Sindicato Médico de Castilla y León (CESM-CyL), Mauro Rodríguez. «La sobrecarga en las Urgencias no se debe a las derivaciones finales de Atención Primaria, es una cuestión de educación hospitalaria», señala. Educación, en un doble sentido. Por un lado, porque no todo el mundo tiene claro qué es urgente y, por otro, porque hay personas que, aunque lo tienen claro, deciden utilizar este recurso en patologías leves para acortar plazos respecto a las citas de Atención Primaria o con el especialista.
dos tipos de urgencias. , Existen dos tipos de urgencias: la objetiva y la subjetiva. En la primera el paciente considera que requiere una intervención inmediata y ese criterio, posteriormente, coincide con el de los profesionales sanitarios. En cambio, en la subjetiva solo existe esa sensación de urgencia por parte del paciente o sus familiares. El director técnico de Atención Integral de Urgencias y de Cuidados, de la Dirección General de Planificación y Asistencia Sanitaria de la Junta, Pedro Arnillas, asegura que, según algunos estudios, «el 60 por ciento de la gente acude a Urgencias lo hace con lo que se conoce como un Requerimiento de Atención Inmediata (RAI), es decir, pretenden que se solucione su problema de salud en ese mismo momento, porque dicen que tienen derecho a ello o por otros factores». Este grupo de población es el que, según Arnillas, «dificulta mucho la planificación de las urgencias» y «va a acabar con el sistema». «Como los usuarios no sean conscientes de que la sanidad es suya y de que tienen que cuidarla como si fuera su casa o su coche, acabarán con ella», asegura. El director técnico de Atención Integral de Urgencias también asegura que acudir con un problema menor a Urgencias puede implicar que el paciente se someta a un «sobretratamiento» y «sobrediagnóstico» que puede ser contraproducente. Para él, el médico de familia siempre tiene que ser el referente, y por eso, tienen previsto potenciarla a medio plazo y dotarla de más medios para que pueda ser más resolutiva.
Pero nada se podrá conseguir si no mejora la concienciación social de este problema, sobre todo entre los pacientes denominados «hiperfrecuentadores», es decir, los que acuden a estos servicios de forma arbitraria. «Si en los hospitales de Castilla yLeón hay un poco más de un millón de urgencias al año, eso no significa que la mitad de la población acuda a este servicio, a lo mejor lo hace un 15 por ciento que está acostumbrado a ir a Urgencias cada vez que le pasa algo porque le resulta más cómodo», señala. Una educiación en la que, según Arnillas, también tiene que colaborar el propio médico de familia.
Y para ello Sanidad está trabajando en un «sistema de gestión de la demanda» que complemente al triaje. Un pronóstico que permita en ciertos casos posponer la atención de un paciente que va a Urgencias con la total garantía de que no le pasará nada, ya que su patología es leve. «Vamos a tener que ir por ahí, pero no solo en las Urgencias, porque en Atención Primaria también es bueno que alguien pueda gestionar la demanda para asegurarse de que el médico de familia solo ve cosas de medicina; la enfermera, de cuidado; y el administrativo, de administración, y con eso ganamos en tiempo y calidad asistencial», sostiene.
Los profesionales sanitarios que trabajan en este servicio conocen muy bien estas escenas. «Hay gente a la que le dicen que lo que tiene es un catarro, no se lo cree y se va a Urgencias para tener una segunda opinión», explica un profesional sanitario que trabaja en uno de los hospitales de la capital. También es frecuente que pasen por allí «personas que tienen molestias crónicas, aunque no sean graves», a los que hay que añadir los pacientes con catarros, gripes, mareos, ansiedad, lumbalgias, pequeñas contusiones, etcétera. Otro de los motivos por los que la gente acude a Urgencias hospitalarias es acortar los plazos para la realización de pruebas. Es decir, utilizan este servicio como un atajo para que les hagan, por ejemplo, una ecografía, según explican profesionales del Hospital Clínico Universitario, quienes también señalan que este «histórico problema» también tiene que ver con una falta de «conciencia social».
La prueba del triaje, que es una valoración preliminar de los síntomas, tiene como objetivo que se priorice la atención a los pacientes más graves, pero la saturación a veces dificulta este objetivo y «pagan justos por pecadores».