La patrulla whatsapp

A.G.M.
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La Policía Local saca a la calle coches camuflados para vigilar una de las principales causas de accidentalidad en ciudad: el móvil. Los agentes detectan un cambio en los conductores, que han desterrado las conversaciones por los mensajes

Dos agentes multando a un conductor por ir hablando por el móvil. - Foto: J.C.C.

Tráfico ha identificado el uso del teléfono móvil al volante como uno de los principales factores que, en los últimos años, han contribuido al repunte de la accidentalidad en España; junto a la velocidad, claro. Por ello, además de incrementar la red de radares fijos y reducir a 90 kilómetros por hora la máxima en vías convencionales, la ‘nueva’ DGT de Pere Navarro se propuso a su llegada (en julio de 2018) elevar el castigo para los conductores que compatibilizasen el volante y el móvil, pasando de los tres puntos actuales a cuatro o seis, e, incluso, la sanción, de los 200 euros que ‘cuesta’ hasta ahora, a 300. La hoja de ruta estaba clarísima, pero la incertidumbre política de este año mantiene esa reforma en punto muerto.
En la capital vallisoletana, hay nueve radares fijos y dos móviles que detectan cada día una media de 78 infracciones por exceso de velocidad. Las de uso de móvil, en cambio, se deben descubrir a ojo; con el de los agentes que están en las calles, y se anotan a un ritmo de dos multas y media al día, a pesar que las distracciones que provoca el teléfono son la principal causa de accidentalidad en zonas urbanas y un vistazo al vehículo de al lado en casi cualquier semáforo destapa a uno de estos infractores.
los semáforos. «Pero no es tan fácil», según recuerdan dos de los policías locales que llevan a cabo estos servicios en Valladolid, pues «hay que estar muy seguros para denunciar a alguien por utilizar el móvil», avisan. «Nosotros vemos lo que vemos a través de la ventanilla y no todos los que están parados en un semáforo mirando hacia abajo están con el WhatsApp; aunque lo parezca». Porque si hay un caballo de batalla ese ya no es ir hablando, «con el teléfono en la oreja», que «apenas se ve», sino «los mensajes de WhatsApp» y esos, aunque sea en los semáforos, están prohibidos.
Pero esas ‘patrullas del WhatsApp’ que saca a la calle la Policía Local no persiguen con inquina a estos conductores que aprovechan los semáforos para leer un mensaje o contestar otro, aunque también ahí se ponen multas, sobre todo, si se detectan conductas «flagrantes», como que «el semáforo se abra y se cierre sin que siquiera se percatase de que se había puesto en verde por estar con el móvil», ejemplifican estos dos policías locales.
servicio camuflado. Ellos son Toño y Arancha, dos de los agentes encargados de esa vigilancia del uso del móvil al volante y que esta vez saldrán de patrulla con un equipo de El Día de Valladolid en el asiento trasero de un Renault Mégane, que se camufla entre el tráfico matutino de un viernes cualquiera, gracias a su clásico color blanco. Ellos, en cambio, sí van con uniforme. «No se busca cazar, pero es muchísimo más efectivo ir con vehículo camuflado que con un ‘zeta’ rotulado. Ves cosas que de la otra forma es imposible», detalla Toño. «Muchas veces van con el móvil y al ver el coche policial lo sueltan rápido, pero yendo en un ‘k’ (coche camuflado, en el argot) no se dan cuenta casi hasta que les paras», apostilla Arancha.
Son las 10.09 horas y la calle no tardará en darles la razón. Ni van de cacería, ni detectarían las mismas infracciones si fuesen en un ‘zeta’. Solo aquellos conductores que se fijen en su uniforme descubrirán que son policías y, en esto, el factor sorpresa es clave.
El servicio arranca en la sede de Jefatura, en la avenida de Burgos, y pronto da sus frutos. Al detenerse en el semáforo del cruce entre las avenidas de Salamanca y de Miguel Ángel Blanco, Arancha se baja del vehículo policial como un resorte y conmina al conductor de un Toyota a que se detenga unos metros más adelante, en el cambio de sentido; le acaban de sorprender hablando por el móvil, pero al ir a denunciarle también ven cómo, de urgencia, se coloca el cinturón de seguridad y descubren que llevaba puesta la ‘L’ sin ser novel (dice que comparte coche con una hija). El conductor, cariacontecido, asume y reconoce sus tres «errores» y el susto se salda ‘solo’ con 200 euros y tres puntos. «No vamos a ponerle 400 euros y seis puntos. Ha pedido disculpas, ha reconocido todo...», argumentan benevolentes los agentes.
sin riesgo para el tráfico. La patrulla se dirige hacia la Ronda Interior Sur para comprobar cuál es el comportamiento que tienen los usuarios de la VA-20. Son las 10.46 y mientras se espera a que el semáforo del cruce con la carretera de Madrid se abra, observan a un conductor que parecía estar con el móvil, «dictando mensajes». Van tras él porque, como insisten, «hay que estar seguros». Le alcanzan a la altura de Argales y justo cuando van a interceptarle, se desvía hacia Vázquez de Menchaca sin que el ‘k’ pueda ir tras él «sin poner en riesgo el tráfico, por una multa». «Nos ha visto, lo ha soltado según giraba y ha sonreído. No volverá a tocarlo, al menos hoy, eso es fijo», apunta Arancha. «Si sospechamos que una persona lo está utilizando en el semáforo, pero no lo vemos, lo que hacemos es un seguimiento y vemos su comportamiento, si sigue con él, si lo deja...», añade Toño.
Este se ha librado y lo mismo ocurre con otro conductor al que verán con el móvil por la plaza del Doctor Quemada, pero circulando por el sentido contrario. Son las 10.59 y desechan la opción de ir tras él, rotativos y sirena en ristre: «Hay que ponderar la infracción, el riesgo y nuestra intervención», dicen.
No tendrá la misma suerte una conductora a la que rebasan por la avenida de Zamora, a la altura del Camino Viejo de Simancas. Los dos agentes la ven manipulando el smartphone y se colocan delante de su Peugeot durante algo más de medio kilómetro, sin que ella deje el móvil, ni se percate de que los del Mégane blanco son policías. Al interceptarla pasadas Las Lomas, se justifica y tira de ‘manual’, pero mezclando dos de las excusas más comunes entre estos infractores: «Me explica que estaba intentando poner el bluetooth para hacer una llamada, porque tiene ingresado a un familiar y esperaba noticias de su pareja», detalla la agente Arancha tras notificarle la ‘receta’ con los 200 euros y los tres puntos. Toño, que se queda al volante «por si hay un intento de fuga y para dar seguridad» a su compañera, bromea: «Igual es verdad, pero es que son excusas que nos repiten tantas veces...».
otras infracciones. Aunque este tipo de patrullas camufladas busca preferentemente a infractores del móvil, también persiguen «otro tipo de conductas». Como que un coche se detenga en doble fila en plena Miguel Íscar para ir al cajero a las doce del mediodía de un viernes. Conductas como que el conductor, lejos de retirar el vehículo nada más ser advertido, se envalentone...
– Yo puedo parar dos minutos siempre que quiera – responde con «chulería» el infractor.
– Déjeme la documentación – le inquiere la policía.
– ¿Me vas a multar? Es que sois unos desgraciados, tenéis suerte de ir en uniforme, porque si no... – les amenaza ya a los dos agentes que no le iban a multar (la doble fila son solo 90 euros), pero que terminan abriéndole un expediente por la Ley 4/2015, por una falta (leve) de respeto a agentes de la autoridad, que se castiga con entre 100 y 600 euros.
«Le ha salido cara su actitud. Lo de los dos minutos no es cierto, es solo para parar y subir o bajar una persona, pero siempre que esté al volante el conductor. Si se baja, ya es un estacionamiento», detallan.
No muy lejos de allí, en Colón, se topan con otro conductor que va escribiendo al volante. Se le para en Muro y lo niega con vehemencia, hasta el punto de asegurar que se le había caído y que únicamente lo estaba recogiendo. Otra excusa más para el ‘manual’...
La última ‘víctima’ del día de la ‘Patrulla WhatsApp’ cae en el paseo de Zorrilla (Vallsur). Iba dictando mensajes mirando hacia abajo y, por supuesto, sin percatarse de que justo a su lado circulaba un equipo de la Policía Local. Serán otros 200 euros y tres puntos. Y no habrá excusas...