Los ganaderos de bravo están «casi en la quiebra»

R.G.R
-

Los propietarios de las seis ganaderías que más trabajan en los festejos de Valladolid alertan de que viven una situación «crítica» por la anulación de las fiestas. Solo recuperan el 10% de la inversión cuando mandan su ganado a un matadero

Reses de bravo pastando en la provincia. - Foto: J.TAJES

Casi en la quiebra. Los ganaderos de bravo que trabaja en la provincia de Valladolid están pasando por una situación «límite» debido a la cancelación o aplazamiento de los festejos taurinos ligados a las fiestas patronales. Son seis las ganaderías que crían sus astados en fincas de Valladolid o participan en un elevado número de actos taurinos durante los meses estivales y todas ellas lo tienen claro, si los festejos de finales de agosto, septiembre y octubre no tienen lugar muchos de ellos los pasarán «realmente mal» y tendrán un año «desastroso» que tal vez les obligue a echar el cierre, vender todo el ganado y buscar nuevas oportunidades laborales. 
Todo estaba previsto para el comienzo de la temporada. Los erales y los utreros tenían buenas hechuras y la primavera había sido favorable para ahorrar costes en la alimentación de los animales. Pero la aparición de la covid-19 ha arrasado todos los planes y los contratos entre los ayuntamientos y los ganaderos y ahora la situación es bien diferente. 
Algunos ganaderos no han tenido más remedio que comenzar a llevar a sus animales al matadero ante las nulas expectativas de que puedan participar en cualquier tipo de lidia en los próximos meses. Es un mal necesario que, según los propios ganaderos, no solventa su situación económica. Aunque puede variar mucho dependiendo de las ganaderías, el valor de un novillo que se vende a un matadero es muy inferior al que participa en un festejo taurino en un pueblo. «Un novillo puede rondar los 2.700 euros cuando va a una fiesta de un pueblo, mientras que se queda en unos 350 si se vende por carne a un matadero», explica Pepe Mayoral, que tiene su ganadería en la localidad de Castronuño.
Las lluvias registradas durante la primavera han hecho que la hierba de las fincas haya sido muy abundante durante los meses de abril y mayo, lo que ha ayudado en gran medida a abaratar la alimentación de los animales. «Eso nos ha ayudado mucho, pero al final tienes que darle de comer pienso porque los toros se alimentan mejor», comenta Victoriano del Río, que tiene la mitad de su ganadería (unas 200 cabezas) en la localidad de Mayorga y la otra mitad, en Madrid.
Este ganadero ha dejado de dar corridas en ferias tan importantes como Madrid, Bilbao, Pamplona y Sevilla, entre otras. «Es un año de ruina». 
 La única esperanza que expresan todos estos ganaderos se basa en los festejos que puedan celebrarse a partir de septiembre y octubre. Eso sí, ninguno tiene claro que puedan llevarse a cabo y matizan que se trata más de un deseo que de una certeza. «Tenemos la ilusión de que a partir de septiembre se den toros en las plazas, pero por el momento nadie se atreve a tirar hacia delante», apunta Pedro Caminero. 
Un lamento de los ganaderos es la falta de apoyo por parte de las administraciones. «Parece que quieren que esto se muera. Yo los toros no los voy a llevar a ningún matadero, si alguna vez vienen a embargar algo que se lleven los toros también», se lamenta Luis Antonio Rodríguez, Taru. 
cuatro y cinco años. Los ganaderos están intentando soportar la situación y continúan cuidando a los animales. Lo seguirán haciendo durante los próximos meses hasta conocer qué ocurrirá finalmente con los festejos de septiembre y octubre. En caso de que se cancelen de forma definitiva, tienen claro que no podrán soportar hasta el próximo año y tendrán que ser sacrificados. «En mi caso no he matado nada porque yo trabajo de forma fundamental desde mediados de agosto en adelante, pero si esos festejos no se celebran tendré que vender para carne porque no se pueden mantener todo un año para jugárnosla de nuevo», destaca Manuel Ferrero, de ‘Cantoblanco’. 
«El coste de lidiar en las calles los novillos cuando cumplen cuatro años es mucho más caro y con cinco ya no se pueden lidiar en ningún lado y no quedará más remedio que venderlos para carne», explica Mauricio Gamazo, de la ganadería El Raso de Portillo, la más antigua de España. 
 Los ganaderos explican que cuando una vacada se manda al matadero, más allá del valor económico, también existe una parte «sentimental», ya que entienden que su destino tiene que ser un festejo y no la muerte en un matadero. «Si no facturas nada no te queda más remedio, pero vamos a tener un poco de esperanza a ver si arranca en septiembre». 
Todos los ganaderos ponen el foco en las administraciones y solicitaron que, al igual que se ha hecho con otros sectores económicos, también se concedan ayudas para el mundo del toro. 

 

Pepe Mayoral
Castronuño

«Puedo perder unos 600 euros por animal y tenía 90 pendientes»
José Luis Mayoral ya tenía 90 animales ‘de saca’ para este año y 400 reses en su finca de Castronuño. Su única esperanza es que finalmente se celebren los  festejos a partir de agosto. Reconoce que el precio por un novillo que sale a las calles en un festejo puede rondar los 2.700 euros, mientras que si va al matadero solo son 400. 

 

Luis Antonio Rodríguez
Tudela de Duero
«Parece que quieren que desaparezca el toro. Estoy consternado»

Manifiesta sentirse consternado por la situación. Afirma que no va a llevar a sus toros al matadero y que si finalmente tiene que sufrir algún embargo por la situación espera «que se lleven los animales». Critica duramente el papel de las actuaciones que realizan las administraciones y asegura que «parece que quieren que el toro desaparezca».  

 

Manuel Ferrero
Peñaflor de Hornija
«Contratos que ya tenía cerrados están cancelados»

Manuel Ferrero tiene unas 400 cabezas de ganado en su finca y afirma que ya tenía cerrados algunos contratos, que de momento están cancelados. Afortunadamente, los meses «más fuertes» para esta ganadería son agosto, septiembre y octubre y todavía mantiene la esperanza de que se pueden celebrar los espectáculos.  

 

Pedro Caminero
Carrión de los Condes
«Estoy angustiado. Los toros irán al matadero, no hay más»

Uno de los ganaderos que más festejos protagoniza en la provincia. «Estoy dramáticamente angustiado. Tenemos la ilusión de que las fiestas de septiembre se celebren, pero de momento nadie se atreve a tirar hacia delante». Aclara que los toros de cuatro y cinco años irán al matadero. «No hay más remedio». 

 

Mauricio Gamazo
Boecillo
«Tenía vendida una corrida y dos novilladas y ahora nada»

Su mercado está también en Francia. Tenía cerradas una corrida y dos novillas y ya se han anulado. Aclara que si se mantienen los nueve metros cuadrados por espectador en las corridas de toros, «serán inviables». «Un toro con más de cinco años no se puede lidiar y la verdad es que en el matadero te dan el 5% de su valor». 

 

Victoriano del río
Mayorga
«Mis toros valen 4.500 euros y me están dando 500»

Ha perdido plazas tan importantes como Madrid, Bilbao, Sevilla y el encierro de los San Fermines. Las pérdidas están siendo considerables y muchos de sus animales tendrán que ir al matadero al sobrepasar los cinco años de edad. Las pérdidas en este caso son cuantiosas por el elevado precio de los toros.