El acoso escolar se agudiza en las redes

Agencias
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El cierre temporal de los colegios no ha interrumpido los casos de agresiones en las redes que sufre casi el 10 por ciento de los 8,2 millones de alumnos que hay en España

Las agresiones en internet a los escolares pueden acabar en depresión o, incluso, en suicido.

El confinamiento ha trasladado el acoso escolar a las redes, lo que agudiza el sufrimiento de quien lo padece, al extenderlo más allá del grupo íntimo, convertirlo en anónimo, continúo y prolongado en el tiempo y sitúa a estudiantes del colectivo LGTBI, con discapacidad, con algún rasgo étnico o con escaso nivel económico como sus principales víctimas.
Es la alerta que lanzó hace unas semanas Amnistía Internacional  con motivo del Día Internacional contra el Acoso Escolar, en el que, además, Aldeas Infantiles advirtió de que el uso de internet de los menores españoles aumentó un 10 por ciento durante la cuarentena y la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (Felgbt) quiso dejar patente de que «el acosador que antes estaba en el patio ahora esta en Instagram».
La ONG Aldeas Infantiles basa sus datos en el estudio que Qustodio (una herramienta de control parental con dos millones de usuarios en el mundo) realizó la primera semana del confinamiento entre los menores españoles y alertó de que «a mayor tiempo de conexión a internet, mayor riesgo de sufrir acoso».
Aldeas destacó que las cifras oficiales de acoso escolar oscilan entre el porcentaje del 3,8 por ciento que facilita el Ministerio de Educación y el 10 por ciento de Unicef (entre los 8,2 millones de alumnos de enseñanzas generales que hay actualmente en España), mientras que Amnistía Internacional subraya que la fundación Anar indica que uno de cada cuatro casos de acoso se da en el entorno digital.
Las razones las explica Eva Ovies, una voluntaria que colabora con Amnistía en el combate del acoso, que tiene claro que «la gente tiene más redes, lo que implica tener más medios para meterse con otros más débiles».
Relata que, en tiempos de confinamiento, «alguien que tenga rasgos asiáticos o venga de China» se ha convertido en un objetivo de ciberacoso y advierte que si una persona se siente juzgada por «todo el mundo» en las redes puede acabar en la depresión o en el suicidio, y subraya que «es difícil detener lo que se pone en internet».
Ovies pide «más medios para acabar con este acoso», critica a los que se refieren a él como «un juego de niños» y reclama más información «porque mucha gente lo hace, creyendo que es una broma».
Por eso, el director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán, demanda que se refuercen las medidas preventivas y de protección existentes con campañas institucionales de información a los afectados.
Exhorta también al Ministerio de Educación a que añada a su teléfono contra el acoso alguna herramienta adicional basada en redes sociales que usen habitualmente los estudiantes y urge a formar al profesorado para perseguirlo y combatirlo.
«El acoso escolar no termina en las aulas y es posible que continúe en los grupos de trabajo o clases de internet que tienen lugar durante el confinamiento», alerta Beltrán, quien insiste en que, durante la pandemia, hay que extremar las medidas de protección de los alumnos que llevan tiempo en el punto de mira de los acosadores.
Según Gabriel Noguerales, otro voluntario colaborador de la ONG humanitaria, el acoso es ahora «más permanente porque es más fácil aislarse y no buscar ayuda o espacios seguros. Es más fácil guardártelo para ti y no expresar la preocupaciones o los problemas».
La Felgbt, aunque no tiene datos sobre los adolescentes, recuerda que, según una encuesta entre el colectivo en varios países europeos, el 66 por ciento de los participantes ha sufrido algún tipo de agresión Lgtbfóbica a través de las redes en los últimos 5 años.
Un dato que permite tener una idea de lo habitual que es este tipo de violencia en el mundo virtual, según la Federación que reclama que «no se debe normalizar» y considera imprescindible que «profesores, familias y resto del alumnado estén alerta para prevenir, detectar y denunciar este tipo de comportamiento».

 

Delitos de odio

Además, invita a combatir estas actuaciones con delitos de odio y anima a denunciarlas o a contactar con cualquier asociación de estos colectivos.
Para ayudar a los afectados, Aldeas Infantiles ha distribuido la guía Ciberacoso y confinamiento en la que recomienda a los padres que enseñen a usar las redes y les sugiere que estén atentos a alteraciones en el estado de ánimo o en el comportamiento de los menores para prevenir casos de acosos.