El acusado del accidente mortal en Parquesol no lo recuerda

D.V.
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El acusado del accidente mortal en Parquesol no lo recuerda

Iba bebido, se saltó numerosos semáforos en rojo, sin luces e impactó con el vehículo de la víctima a 82 kilómetros hora

"¡No me acuerdo de nada, sólo que estuve en un bar bebiendo, pero ni siquiera de haber salido de él!", es la lacónica frase con la que el varón de 33 años, Carlos A.D.M, ha respondido a preguntas del fiscal sobre el accidente ocurrido la noche del 4 de agosto de 2017 en el barrio vallisoletano de Parquesol, donde, presuntamente, tras saltarse tres semáforos rojos seguidos, circular bebido, con las luces apagadas y a 82 kilómetros por hora, chocó con otro turismo y mató a su conductora, según informa Europa Press.

La declaración del encausado, por tal motivo, ha quedado zanjada en poco más de un minuto, de ahí que el titular del Juzgado de lo Penal número 4 deberá analizar, sobre todo, lo aportado por los distintos testigos que han ido 'desfilando' por la sala y que han coincidido al señalar que Carlos A.D.M. pilotaba aquella noche el vehículo de forma absolutamente temeraria y sin respetar señal alguna semafórica.

Así, un taxista con cuyo vehículo el acusado colisionó en el cruce de la Plaza Juan de Austria con el paseo de Zorrilla, tras el cual salió huyendo y causó poco después el trágico accidente en Parquesol, ha relatado, en declaraciones recogidas por Europa Press, que acababa de aparcar cuando recibió el impacto en su puerta y retrovisor.

Recuerda que salieron el copiloto, con ademán de hacer un parte amistoso, y el acusado llevándose las manos a la cara y, sin decir nada, cayendo al suelo.

"Tenía los ojos rojos y por sus gestos presentaba síntomas de encontrarse muy borracho", ha indicado el taxista, quien añade que en ese momento conductor y copiloto se volvieron a subir al coche y salieron de allí "quemando rueda", por lo que les perdió de vista y no supo nada más hasta que media hora más tarde otro taxista le informó del grave accidente ocurrido a posteriori en el barrio de Parquesol.

De la maniobra evasiva del acusado en el Paseo de Zorrilla, tras el primer choque, fue también testigo un motorista que llevaba de 'paquete' a su esposa y que escuchó un "derrapaje" y acto seguido observó cómo el vehículo de Carlos A.D.M. se saltaba un semáforo en rojo y obligaba a saltar hacia atrás a un peatón que se disponía a pasar. "Intenté seguirle pero no pude, y me enteré del accidente mortal al día siguiente", ha lamentado.

Con respecto al segundo episodio, el registrado más tarde en Parquesol, tanto un peatón que transitaba con su novia por la calle Doctor Villacián con Adolfo Miaja de la Muela como un conductor que se hallaba parado ante el semáforo en rojo de dicha intersección, este último, casualmente, secretario judicial, han sido unánimes al afirmar que el procesado se saltó dicha señalización y las dos siguientes, hasta impactar con el coche de la víctima en el cruce de Hernando de Acuña y Manuel Silvela.

 

"IBA COMO UN KAMIKAZE"

"El vehículo del acusado se encontraba parado, detrás de otros, ante el semáforo en rojo y fue entonces cuando apagó las luces, dio marcha atrás, rebasó a los vehículos de delante y, quemando rueda, siguió para adelante y se saltó otros dos semáforos más en rojo. ¡Iba como un 'kamikaze'!", ha mantenido Alberto B.A, que en un principio confiesa que llegó a pensar que se trataba de un "ataque terrorista".

El otro testigo, el funcionario de la Administración de Justicia, era el conductor del coche que se hallaba parado en el semáforo delante de Carlos A.D.M, en Doctor Villacián con Adolfo Miaja de la Muela, y al que rebasó éste segundos antes de colisionar a pocos metros con el de la víctima. "Me rebasó sin luces, seguro, y se saltó mi semáforo y otros dos más seguidos. Pensé entonces: este tío no está bien y estaba convencido de que iba a pasar algo", ha recordado.

Entre otros testigos, además del que era pareja de hecho de la víctima y el padre de ésta, invidente y vendedor de cupones de la ONCE ya jubilado, también han comparecido varios agentes de la Policía Municipal y el subinspector autor de un informe que certifica que la velocidad que llevaba el acusado se elevaba a 82 kilómetros por hora, pese a que la vía estaba limitada a 50.

Sus compañeros que trasladaron al conductor hasta el hospital para realizar la prueba de detección alcohólica en sangre también han explicado que el joven "hablaba poco, apenas era capaz de vocalizar y olía mucho a alcohol", a lo que han añadido que mostró en todo momento una actitud colaborativa a la hora de someterse al referido control, que arrojó una tasa de 2,47, similar a 1,23 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

Practicadas las pruebas testifical y pericial, las acusaciones pública y particular han mantenido su petición de cuatro y cinco años de prisión, respectivamente, así como, por el mismo orden, la pérdida de vigencia del carné de conducir y su retirada por espacio de nueve años, además de un conjunto de indemnizaciones para la pareja de hecho de la víctima--el pago de ésta ha sido ya formalizado--, sus padres y su hermano que el fiscal eleva a más de 200.000 euros y que el letrado de los progenitores de la fallecida sitúan sólo para éstos en más de 110.000 euros.

Los acusadores imputan al conductor dos delitos contra la seguridad vial, uno de ellos por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas y otro por conducción temeraria, así como un delito de homicidio por imprudencia, mientras que la acusación particular aplica la agravante de reincidencia, ya que el acusado fue condenado por otro delito contra la seguridad vial en 2010.

En el lado opuesto, la defensa del acusado tipifica lo ocurrido como un concurso ideal de delitos, uno contra la seguridad vial, en su modalidad de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, y otro de homicidio por imprudencia, y solicita por ello una condena de un año de prisión, junto con un conjunto de indemnizaciones que rebaja en un 75 por ciento al entender que hay concurrencia de culpas.