Adelantados al resto

Agencias
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Cataluña, País Vasco y Cantabria han estrenado la nueva normalidad dos días antes de concluir el estado de alarma, con las únicas medidas de llevar mascarilla y guardar la distancia social

Urkullu (i) y Revilla escenificaron la apertura de ambas regiones. - Foto: H.Bilbao

Los niños han vuelto a jugar en los parques infantiles, los bailongos regresan a las pistas de las discotecas, los parroquianos de los bares a acodarse en sus barras y los conductores a sufrir las primeras retenciones de tráfico en tres meses: País Vasco, Cantabria y Cataluña se apresuraron ayer a iniciar la llamada nueva normalidad, con mascarilla y guardando la distancia interpersonal de 1,5 metros.
En el primer día sin estado de alarma, Cataluña se desperezó de una desescalada en vísperas del puente de San Juan y del inicio meteorológico del verano, además de ser una jornada en la que finalizó el atípico curso escolar.
El Gobierno de la Generalitat decidió el pasado jueves adelantar a ayer mismo la entrada en la nueva normalidad pese a que siguen sumándose cada día más de un centenar de nuevos positivos por la COVID-19, aunque día a día se reducen las personas hospitalizadas e ingresadas en las UCI.
Tráfico intenso en las salidas de Barcelona y atascos puntuales.Tráfico intenso en las salidas de Barcelona y atascos puntuales. - Foto: Quique GarcíaPara los próximos días, las autoridades catalanas aconsejaron que no se abran las playas en San Juan para evitar fiestas masivas y que los ciudadanos opten por verbenas en grupos inferiores a 20 personas.
Pero las primeras horas de la nueva normalidad fueron claramente simbólicas para los miembros del Govern. Así, el vicepresidente Pere Aragonès y la consellera de Salud, Alba Vergés, decidieron dedicar la mañana de este viernes a visitar el hotel Catalonia Plaza, que fue utilizado como centro medicalizado para alojar pacientes durante la fase más dura de la crisis del coronavirus.
Allí, Aragonès reivindicó Cataluña como «un destino turístico seguro» y pidió a la ciudadanía apoyar al sector y «volcarse en la recuperación» económica y social de la comunidad.
«Es momento de volver a vencer y recuperar la cotidianidad», indicó el republicano, que hizo un llamamiento a «retomar» la vida cotidiana con «prudencia y también con responsabilidad».
Celebró que la sociedad catalana haya «demostrado que en un momento muy complicado es capaz de salir adelante» y señaló que ahora «ha llegado la hora de rehacer la economía y nuestra vida cotidiana».

 

Llegan los atascos

Mientras, los dos presidentes autonómicos del País Vasco y Cantabria, Íñigo Urkullu y Miguel Ángel Revilla, respectivamente, decidieron escenificar este este viernes por la mañana en Muskiz (Vizcaya) la recuperación de la movilidad. Ambos mandatarios hicieron una llamada a la prudencia y a guardar las medidas de prevención contra el coronavirus, después de que ambas regiones hayan levantado el estado de alarma y entrado en la nueva normalidad.
Los dos dirigentes realizaron un breve recorrido por la vía verde del Paseo de Itsaslur, de Vizcaya, que conecta con su homóloga el Piquillo, en Cantabria. Desde allí se puede ver Castro Urdiales y el Superpuerto de Bilbao. Con este acto, quisieron simbolizar la reapertura de la movilidad entre ambas regiones.
La apertura de la movilitad total en Euskadi y en la vecina región cántabra ocasionaron ya a media tarde las primeras retenciones en la autovía A-8 en dirección a Santander. Así, se registraron atascos de hasta siete kilómetros entre las localidades cántabras de Colindres y Laredo.
La directora de Tráfico del Gobierno vasco, Sonia Díaz de Corcuera, señaló que  se preveían unos 43.000 desplazamientos desde Euskadi a Cantabria en este primer día de la nueva normalidad. Muchos ellos de ciudadanos vascos que se trasladaban a sus segundas residencias en Castro Urdiales y Laredo.