Solidaridad a domicilio

Javier D. Bazaga
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Bankia ha llevado la compra a domicilio a 13.000 mayores en la pandemia. La tecnología ha sido indispensable en estos meses de confinamiento, pero no ha conseguido sustituir a la necesidad de cercanía que han necesitado las personas mayores

Dos voluntarias realizan la compra a personas mayores. - Foto: Tomás Fernández de Moya

En un momento en el que la digitalización ha sido clave para el mantenimiento de la comunicación y el trabajo, ha habido otro aspecto que no ha podido sustituirse por ordenadores. Es el contacto. Miles de personas mayores se han visto aisladas en soledad con este confinamiento. Pero sus necesidades no se han paralizado, como tampoco las nuestras. Han necesitado seguir comiendo, han necesitado seguir tomando sus medicinas y han seguido necesitando una conversación o una llamada de consuelo en momentos muy duros. Pero este colectivo se encontraba en muchas ocasiones sin posibilidad de valerse por sí mismas. Y con miedo a salir de sus casas por la alta tasa de mortalidad del virus.
Han sido muchas las iniciativas solidarias y de ayuda para un colectivo cuya vulnerabilidad ha quedado patente con esta crisis. En Bankia se pusieron manos a la obra para impulsar la iniciativa ‘A tu lado’, con la que seguir atendiendo estas necesidades de nuestros mayores con un programa de asistencia que abarcaba tres líneas de trabajo: asistencia telefónica y de apoyo psicológico; la compra de medicinas en las farmacias; y la compra de alimentos para llevárselos a domicilio. Un soporte vital para ellos. «No queríamos que pareciera que estábamos cerca, queríamos estarlo de verdad», asegura Laura Yamaguchi, directora de Marketing de Particulares de la entidad, que ha comprobado cómo para muchos de los usuarios de este servicio ha sido «un desahogo» porque «trabajamos de personas a personas».
El banco puso en marcha una campaña de información por distintos canales para llegar a todos esos pensionistas. Un millón de clientes de más de 65 años. Al final han conseguido llegar a casi 13.000 personas en toda España. María Henar Gómez es una de ellas en Castilla y León. Tiene 81 años y tiene cuenta abierta en Cuéllar, Segovia. A ella le llegó la información a través de una sobrina y no lo dudó. «Ya era hora de que alguien se acordara de los mayores» asegura, aún sorprendida de que un banco lo haya hecho porque ha sido «nuevo y bueno». A María Henar, viuda desde hace cinco años, y que vive sola, le ha asistido una de las personas que ha trabajado este tiempo en la Fundación Alares. Se han encargado de llamar primero, preocuparse de sus necesidades y horarios para poder hacer las visitas. Comprobar la lista de la compra, hacerla, y finalmente acercársela. Y todo para que no tuvieran que salir de casa. «Para que no se pusieran ellos en riesgo», explica Yamaguchi. El resultado es que «no me cansaré de agradecerlo lo suficiente» insiste María Henar a cada instante de la conversación en la que no deja de recordar la amabilidad con la que se ha sentido atendida con este servicio. «Esto no se paga con dinero» ironiza.
Una de las personas que han estado realizando este servicio a domicilio es Ana María Cuadrado. A sus 50 años colabora en este tipo de iniciativas en las que no ha visto más que «agradecimiento». Su labor ha sido esa, la de recoger la lista en la entrada de la casa, siempre manteniendo las distancias, y regresando con la compra en menos de dos horas. «Ha funcionado todo muy bien porque facilitar ese servicio para ellos no se pongan en riesgo está muy bien». Ana María saca una experiencia «muy positiva» además porque «siempre es una satisfacción poder ayudar», asegura. Y es que se han preocupado de qué alergias tenían e incluso de sus preferencias para coger uno u otro tipo de producto del lineal durante estos dos meses que ha funcionado este servicio que concluye este 7 de junio.
Para Laura Yamaguchi ha sido también una satisfacción poder «haber sido parte de la solución a esta crisis» en un ámbito quizá pequeño pero fundamental emocionalmente y grande en gratitud. Pero si algo deja claro la responsable de la entidad es que «tenemos que hacer más» porque se trata, en su opinión, de «devolver a la sociedad lo que la sociedad nos ha dado a nosotros».