La fiscal pide 6 años para dos camellos de Arturo Eyries

D.V.
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Juzgan a dos camellos acusados de traficar en Arturo Eyries

Están acusados de viajar a Salamanca a por droga y traficar al 'menudeo' por toda la ciudad

La Audiencia de Valladolid ha dejado este martes visto para sentencia el juicio contra R.N.N. y J.D.L, acusados de dedicarse al tráfico de drogas al 'menudeo' y para quienes la fiscal del caso ha mantenido su petición de seis años de prisión y multas de 1.350 euros.

La fiscal ha rechazado la nulidad del proceso, invocada por una de las defensas, ante una supuesta interrupción de la cadena de custodia derivada de la disparidad entre las cantidades intervenidas por la policía y las pesadas por el laboratorio de Sanidad de la Junta, algo que, como así ha apostillado, podría haber afectado en todo caso a la prueba pero no a todo el proceso. "Se trata de diferencias mínimas, de unos miligramos, achacables únicamente al hecho de que las básculas con las que cuenta la policía tienen menos precisión que las del laboratorio de Sanidad", ha justificado la acusación pública, para la que existen pruebas fehacientes de que R.N.N. se dedicaba a traficar por distintas zonas de la capital a bordo de su vehículo mientras su compañero de banquillo, J.D.L, colaboraba con él y realizaba tareas de vigilancia. Sin embargo, en el caso de este último, la fiscal, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha reconocido que su intervención es muy puntual y por eso ha dejado a criterio de la Sala la posibilidad de rebajar la condena en calidad de cómplice.

En la anterior sesión del juicio, los dos acusados, cuyas defensas han solicitado un fallo absolutorio, se declararon inocentes y alegaron que poseían dichas sustancias para un "consumo compartido". Tanto R.N.N, propietario de una Renault Scenic verde que se aprovisionaba de droga en Salamanca que luego, presuntamente, vendía en Valladolid, como J.D.L, supuesto colaborador en tareas de contravigilancia y quien prestaba al primero su trastero para guardar la mercancía, reiteraron ante el tribunal que la cocaína y la heroína ocupadas por la policía eran para consumo compartido. El primero de ellos explicó que en ocasiones le tocaba adquirir la droga para su círculo de amigos, todos ellos toxicómanos también, y para ello se trasladaba a Salamanca porque allí estaba bastante más barata. Antes o luego, añadió, sus amigos le pagaban su parte y algo más para costear la gasolina gastada en el viaje.

Con respecto a su compañero de banquillo, R.N.N. apuntó que quedaba con él en el coche o en el trastero para consumir conjuntamente droga, "siempre en sitios cerrados", donde nadie podía verles, y también reconoció que costeaba su adicción con una ayuda de 426 euros del Estado de la que no aportaba ni un euro a su padres, en cuyo piso residía. "Lo utilizaba todo para consumir, he tenido esa mala suerte", lamentó.

Las investigaciones policiales se iniciaron en noviembre de 2017 y culminaron el 17 de enero de 2018 con la detención de R.N.N. a su regreso de Salamanca, donde había adquirido drogas que los agentes le ocuparon distintas cantidades de cocaína y heroína, en concreto 1,2 gramos de 'coca' y 1,20 de heroína. El detenido fue interceptado a escasos metros del domicilio de su compañero de banquillo, quien le estaba esperando fuera en actitud vigilante, según la Policía. R.N.N. fue trasladado entonces al Hospital Río Hortega de la capital, donde fue sometido a tres análisis, desde una exploración corporal hasta su paso por rayos X y un TAC, con el fin de comprobar si llevaba alojada droga en su aparato digestivo. La triple prueba dio negativo. "Me desnudaron y una enfermera, delante de todo el mundo, se puso un guante y me metió un dedo en el culo", reprochó el acusado. El otro acusado, J.D.L, aseguró que conocía al anterior "sólo de consumir juntos droga" y negó, al igual que el anterior, que la mercancía fuera para su venta a terceras personas.