"Davinia sería incapaz de hacer daño a sus hijas"

Ical
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El padre de la niña Sara, de 4 años, declara como testigo en el juicio. - Foto: Efe

El padre biológico de Sara Feraru declara en el juicio por la muerte de la niña. Descarta que la niña sufriera agresiones por parte de su hermana mayor

El padre de Sara, Marinel F., exculpó hoy del asesinato de su hija a su madre, Davinia M.G., y aseguró que en los siete años que duró su relación sentimental con la acusada nunca la vio pegar a sus hijas. “Davinia no es culpable, sería incapaz de hacer daño a sus hijas”, sentenció. En su declaración, el progenitor de la pequeña también descartó que Sara sufriera agresiones de forma continuada por parte de su hermana, aunque sí reconoció que en alguna ocasión, con motivo de alguna riña entre ellas, Andrea la propinara a Sara algún pellizco que después se convertían en pequeños hematomas. De todas formas, y a preguntas del propio presidente del tribunal del jurado y del presidente de la Audiencia Provincial, Feliciano Trebolle, Marinel descartó que existiera una actitud de agresividad de la hermana mayor sobre la pequeña. “Andrea quería mucho a Sara”, afirmó.

Marinel también dejó claro que Sara no era una niña “torpe” que se diera golpes o que se hiciera heridas con frecuencia, e indicó que nunca vio a la niña llena de moratones, tal y como se recoge en el informe del Campo Grande.

A su vez, el padre de Sara confirmó que en la tarde del 7 de julio se despidió de su hija, dado que al día siguiente emprendía un viaje en autobús hasta su Rumania, su país de origen, con el objetivo de visitar a su familia y rehacer su vida, dado que en Valladolid no tenía trabajo y que su relación sentimental con Davinia había terminado a mediados de mayo, cuando ésta le comunicó que había iniciado una nueva relación con otro hombre. Ese día, según relató, no observó nada raro en la niña, aunque la encontró más triste por su marcha.

Marinel, que no pudo ocultar la emoción ni el llanto en el momento en el que recordó la llamada telefónica que recibió el 3 de agosto de 2017 de la Policía para comunicarle la muerte de su hija, también reconoció que tanto el 11 de julio, el día que el pediatra del Campo Grande activa el protocolo de malos tratos tras reconocer a la niña, como el 28 de julio, cuando la pequeña sufre un fuerte golpe en la sien, Davinia le telefoneó a Rumanía para comentarle lo que había pasado.

En su declaración también explicó que aunque de forma puntual alguna vez subió al domicilio familiar para asearse, desde mediados de junio dejó de pernoctar en la vivienda de la calle Cardenal Torquemada, e incluso estuvo una semana durmiendo en el interior del coche de Davinia.

A preguntas de la Fiscalía, Marinel también aseguró que los hermanos de Davinia le comentaron en una ocasión que Roberto H.H., el sospechoso de ser el autor material de la muerte de Sara, había puesto de manifiesto que no soportaba a los extranjeros y en especial a los rumanos.

Vecinos

En la sesión del hoy también declaró un matrimonio vecino que en un par de ocasiones llamó a la Policía ante los llantos y voces procedentes de la casa de Davinia. Según explicó la esposa, la situación era “tremendamente desagradable”, dado que tanto los llantos de “desesperación” de la niña, como las voces de la madre, eran constantes. A su vez, indicaron que antes de llamar a la Policía intentaron hablar con ella para que se controlara y tranquilizara, pero sus intentos fueron inútiles. Además, tras el primer aviso a la Policía, explicaron que Davinia estuvo durante varios minutos dando golpes en la pared que separa ambas viviendas y llamando a su casa, y que después les amenazó y les dijo que era militar y “que no sabíamos con quién estábamos hablando”.

Ambos también confirmaron que los avisos a la Policía se produjeron mucho antes de que Davinia comenzara su relación con Roberto y que la noche previa al ingreso de Sara en el hospital lo único que escucharon fueron amenazas de Roberto a Sara para que cenara.

Profesoras

También declararon hoy las tutoras que tuvo Sara en el colegio cuando curso primero de Infantil. Ambas reconocieron que la niña presentaba un problema de aprendizaje, por lo que fue derivada al logopeda, a la vez que reconocieron que la constaba construir frases a la hora de expresarse. Además, también indicaron que era una niña tranquila y que lloraba poco.