El cierre de bancos lleva a la Diputación a instalar cajeros

R.G.R
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Por ahora lo hará en municipios de mil habitantes (Matapozuelos, Traspinedo, Valdestillas, Villanueva y Carpio), pero abrirá la posibilidad a extenderlo también a otros más pequeños. Cada uno costaría unos 9.000 euros anuales

La Diputación instalará cajeros en 5 pueblos con mil vecinos

La Diputación de Valladolid tiene previsto poner coto durante el año 2020 a la situación que viven muchos vecinos de la provincia que no tienen posibilidad de acercarse a una sucursal bancaria a obtener dinero de un cajero. El cierre de sucursales por parte de las entidades financieras ha sido una constante en la provincia desde los primeros años de la crisis y esta circunstancia ha ocasionado que, poco a poco, año tras año, los vecinos de la provincia se hayan quedado a expensas del servicio de oficina-bus con el que cuentan algunos bancos para realizar sus operaciones sin necesidad de desplazarse.  
La Diputación ha aprobado en sus Presupuestos de cara a 2020 una partida de 60.000 euros para la instalación de cajeros automáticos en los municipios de más de mil habitantes con el objetivo de tapar las ‘zonas oscuras’ por la ausencia de oficinas bancarias. El próximo ejercicio publicará la licitación para que todas las entidades puedan optar a participar en este programa piloto y cubrir de esta forma una de las necesidades más acuciantes de estos vecinos. 
El presidente de la institución, Conrado Íscar, manifestó que se trata de un proyecto piloto para 2020 y dependiendo de los resultados continuará con un mayor número de municipios en los siguientes años. «Se trata de aportar una solución a los vecinos que no tienen esta posibilidad», destacó Íscar. 
La Diputación instalará cajeros en 5 pueblos con mil vecinosLa Diputación instalará cajeros en 5 pueblos con mil vecinosLos municipios de más de mil habitantes que carecen de una entidad financiera son Villanueva de Duero, Traspinedo, Valdestillas, Carpio y Matapozuelos. La previsión de la Diputación es que se instalen cajeros en estos municipios durante el próximo año, ya que la licitación para la prestación del servicio se llevaría a cabo durante los primeros meses del año para que se pudieran instalar a lo largo de 2020. 
El presidente indicó que se está barajando la posibilidad de que esta medida se implante también en municipios de menos de mil habitantes. «La cifra de mil habitantes es tan solo orientativa, ya que dependerá del número de municipios que concurra a la convocatoria», explicó. La intención del presidente es que se agote la partida de 60.000 euros destinada en el presupuesto e incluso no descarta aumentarla en el caso de que sea necesario. 
Eso sí, los ayuntamientos donde se implanten los cajeros tendrán también que aportar una cuantía para sufragar los gastos de instalación y mantenimiento de los aparatos. «Nuestra intención es que los cajeros estén instalados en las casas consistoriales», manifestó el presidente.
Con la rebaja en el número de habitantes, municipios como Montemayor de Pililla (896 vecinos), Cogeces del Monte (703), Mucientes (681) o Sardón del Duero (597) también podrían optar a tener un cajero que dé servicio a sus vecinos. 
La merma del número de sucursales bancarias desde la crisis ha ocasionado que más de 42.000 habitantes del medio rural vallisoletano no tengan acceso a una entidad bancaria en su pueblo, según se pone de manifiesto en el último estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas. El informe también señala el hecho de que 183 de los 225 municipios existentes en la provincia no tienen oficina. Es decir, dos de cada tres (81,3 por ciento) ni siquiera tienen un cajero para hacer los trámites más simples.
unos 9.000 euros. Durante el pasado mandato, la Diputación de Valladolid mantuvo contactos con entidades financieras privadas para estudiar ya la posibilidad de implantar cajeros en la provincia. El coste aproximado para la implantación de cada uno de los aparatos ascendía entonces a unos 9.000 euros anuales.
El presidente de la institución manifestó que el pliego de condiciones reflejará que los municipios donde se instalen los cajeros tendrán que sufragar una parte del coste de la operación, aunque aún no está decidido qué porcentaje tendrá que sufragar cada uno de los ayuntamientos y qué cantidad pagará la Diputación. Será una fórmula similar a la que se aplica en los planes provinciales, donde la mayor parte del coste corre a cargo de al institución y los ayuntamientos podrían pagar entre un cinco o un quince por ciento. De esta forma, los consistorios podrían pagar en torno a mil euros anuales para la prestación del servicio. 
Íscar apuntó que durante 2020  no se descarta incluso implementar la partida de 60.000 euros que se ha aprobado en los Presupuestos dependiendo de las peticiones que realicen los municipios. Además, no todos los municipios que tienen abierta una oficina tienen las mismas ventajas que los vallisoletanos que viven en la capital, ya que son muchas las localidades que tienen una única oficina abierta solo durante unas horas dos o tres días a la semana. Es el caso, por ejemplo, de algunos municipios del alfoz. 
Este plan piloto de la Diputación intentará mitigar ‘las zonas oscuras’ existentes en la provincia, donde los vecinos no tienen posibilidades de acercarse a un cajero.  Eso está provocando problemas serios en algunas zonas donde residen personas de avanzada edad que no pueden acceder a transportes privados para aproximarse a los pueblos más grandes donde está abierta una oficina.
Existen varias zonas de la provincia donde algunos vecinos tienen que realizar viajes que superan los 25 kilómetros para poder acceder a un cajero. Un claro ejemplo es el Valle del Esgueva, donde desde Renedo no hay más posibilidades de obtener dinero que en Esguevillas. En su momento, las administraciones decidieron centralizar todos los servicios a mitad de camino entre la capital y el límite provincial con Palencia. 
Pero la situación que viven los municipios por la falta de entidades no solo afecta a los propios vecinos, sino que también ocasiona problemas en algunos de los puntos estratégicos para el turismo, como puede ser Urueña, donde los visitantes que acuden a las librerías no pueden sacar dinero para realizar sus compras. 




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