La recesión hace saltar las alarmas

Carlos Cuesta (SPC)
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La recesión hace saltar las alarmas

Los más de 15.000 despidos anunciados por la gran empresa para este año son las primeras alertas que anticipan que la economía de España se está enfriando yapunta a un crecimiento a la baja en 2019

El mundo de la empresa y la economía concluyó el pasado año anticipando una nueva depresión económica de magnitud desconocida respecto a la crisis que se inició hace una década a nivel nacional e internacional. En este contexto, son numerosos los indicadores que muestran que España está pasando por un período de desaceleración. 
La incertidumbre se ha instalada en el mercado bursátil, que ha visto como en hasta la primera semana de febrero el Ibex cedía la barrera psicológica de los 9.000 puntos, acumulando unas pérdidas del 1,8%, sin olvidar que en 2018 el selectivo se dejó un 15% y marcó su peor ejercicio desde 2010. 
La guerra comercial de EEUU y China, el Brexit en la Unión Europea o, por ejemplo, la situación de Venezuela no están ayudando a la consolidación del crecimiento global y, de hecho, están lastrando a las principales Bolsas del mundo a los números rojos.
Desde la Unión Europea, Bruselas ha anticipado un fuerte frenazo para la economía del euro, a pesar de prever que España seguirá en el podium del crecimiento del bloque comunitario, por detrás de Irlanda, con el 2,1% de expansión este año y con un 1,9% en 2020 en un entorno más difícil y con un incremento de las incertidumbres. La disminución del consumo interno en el país y la reducción de ingresos en las exportaciones impiden que el sistema se recupere con normalidad.
Las medidas que el Gobierno de Pedro Sánchez ha implantado como, por ejemplo, la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros no ayuda en los sectores más vulnerables como en el empleo de los jóvenes, el de las mujeres o los mayores de 45 años. 
En esta línea, el comisario Katainen avisó que el incremento del SMI «ralentiza la creación del empleo». Una advertencia que tanto la patronal CEOE, como el Banco de España y la mayoría de los analistas económicos reconocen al asegurar que si bien los salarios son muy bajos en España y denuncian una gran precariedad, sin embargo, unos costes laborales fiscales con un incremento superior al 22% en el SMI son inasumibles para la pequeña y mediana empresa que ve perder competitividad ante un sistema tributario de los más altos del bloque comunitario.
Y a las malas cifras de paro registrado en enero, las peores de los últimos cinco años, se le suman además los más de 7.000 despidos anunciados el último mes entre CaixaBank (2.175), Dia (2.100), las VTC (2.800) con la llamada guerra del taxi o la compañía Airbus. 
La gran empresa, en general, no ha empezado el año con buen pie y los ajustes laborales para 2019 anuncian más de 15.000 despidos en todo el país, incluyendo empresas como el Banco Santander, que según su presidenta podrían alcanzar los 3.000 trabajadores en sus oficinas españolas, Naturgy (2.000), Vodafone (1.200), Unicaja (1.000), Alcoa (686), Airbus (200), Cemex (188), la Naval (177), o la industria del motor que se prepara para un duro ajuste a lo largo de este ejercicio como es el caso de la multinacional Ford en Almussafes (Valencia) que aún no ha confirmado el número de bajas en España, aunque sí en el marco de la eurozona.
Los economistas sostienen que estas cifras son solo una punta de lanza, ya que la actividad económica diaria registra un goteo de despidos incesante. Así, solo en enero, la cifra de personas que perdieron su trabajo ascendió a los 83.464, que corresponden a todos los sectores, especialmente, servicios.
Ante este panorama, la agencia de calificación Moody’s descarta mejorar en el corto plazo el rating que tiene de España del 2,2%, actualmente con la perspectiva «estable» Baa1 ante la incertidumbre política que vive el país, la elevada deuda pública que ve muy complicado de atajar y un crecimiento que desciende para 2020 hasta el 2%. 


Comercio. El sector mercantil no ocupa las portadas de los medios de comunicación, pero cada vez es más habitual ver como los establecimientos comerciales del centro y de la periferia de las ciudades echan el cierre y despiden a miles sus trabajadores ante la falta de consumo, las nuevas fórmulas de venta online por internet y el poder de las grandes superficies.