La música urbana ya reina en España

EFE
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En solo dos años, las canciones de este género se han escuchado 63.150 millones de minutos en Spotify gracias a artistas como C. Tangana o Lola Índigo, convirtiéndose en el estilo favorito de los oyentes nacionales

La música urbana ya reina en España

La música urbana ha visto crecer el número de escuchas de sus canciones en España un 44 por ciento desde 2017 hasta convertirse en "el género favorito" del país, según los datos que maneja Spotify.
Se trata de la principal conclusión mostrada hoy en Madrid por la principal plataforma de audio en streaming con figuras destacadas del estilo, como C. Tangana, La Mala Rodríguez, Lola Índigo, Recycled J, Rels B y el productor Alizzz.
Conforme a esos datos, en España en solo dos años se han escuchado 63.150 millones de minutos de música urbana en su sistema, lo que equivaldría para una sola persona a "120.000 años seguidos escuchando música".
La música urbana, que incluye entre otros géneros rap, soul, hip hop, reggaeton o rhythm and blues contemporáneo, "es el género favorito de los españoles", especialmente entre los 18 y los 28 años y, por este orden, más en Madrid y en Cataluña, con un reparto no demasiado desigual entre los oyentes hombres (un 57 por ciento) y las mujeres.
Además, la música urbana española se escucha un 80 por ciento más en el extranjero que hace dos años, como bien sabe C. Tangana, que en junio de 2017 llevó su éxito Mala mujer al número 1 de la lista mundial de Spotify de sus 50 éxitos más contagiosos.
"¡Si os cuento cómo estábamos hace 5 años!", ha exclamado el músico en este encuentro, al contrastar la influencia que el streaming ha tenido en la difusión de esta música. "Yo llevo tres años viviendo de la música, después de 15 dedicado a ella", ha insistido su productor habitual, Alizzz.

 

Revolución

Los primeros antecedentes de la ebullición del urbano español hay que encontrarlos en la aparición de internet. "Mi música viajó por el mundo gracias a que se pirateaba mi música. Entonces se vivía como un drama, pero para mí fue una bendición. ¡Amo internet y la piratería!", ha ironizado La Mala Rodríguez.
"La aparición de las plataformas de streaming permitió salvar ese hueco cuando los CD ya no se vendían", se ha rememorado en la mesa redonda y eso permitió a su vez escapar "del yugo de la radiofórmula o de canales que están más manidos".
En paralelo, hubo otra revolución en el acceso a la tecnología que permitía grabar temas de forma casera y que en España forjó "una escena muy genuina, muy de la calle, porque hasta ese momento no había habido figuras urbanas con una repercusión tan heavy en el mainstream", como señalaba Bad Gyal en un vídeo.
Micrófonos tapados con un calcetín, equipos casi de juguete y estudios montados en una pequeña habitación "con un colchón para evitar las reverberaciones" se convirtieron en medios habituales de las que son hoy grandes estrellas del género, en parte por la mayor atención que les ofreció Spotify.
"El disco de Ídolo (el cual tuvo un lanzamiento solo en formato digital) lo grabé entero en casa. Recuerdo que terminar Mala mujer fue una angustia, porque tenía un micro que estaba reventado y daba igual cómo grabases", ha rememorado C. Tangana ante un obstáculo técnico que se convirtió en virtud por la ecualización de voz resultante.
Con Galicia como región pionera en la importación de ese tipo de sonidos, se conformaron y consolidaron distintas escenas según su origen geográfico, "cada una con su sabor y su rollo", por ejemplo la andaluza mezclada con el flamenco, ha constatado Lola Índigo, un claro fenómeno de estos tiempos que en un año de trayectoria ha alumbrado 15 canciones y en breve girará por Latinoamérica como telonera de Sebastián Yatra.
"Ahora hay veces que llegas a la radio y te dicen que eso no puede sonar, pero dos meses después, por los milagros que obra Spotify, sí", ha ironizado C. Tangana ante un tipo de escucha que ya es hegemónica en el país.
De los 140 millones de euros cosechados por la industria española de la música grabada según los últimos datos oficiales de la primera mitad de 2019, 78 millones procedieron de las suscripciones de pago a plataformas del tipo de Spotify y 10,4 millones de euros de las modalidades de acceso gratuito con inclusión de publicidad.