Jorge Guillén: sus últimos años

Jesús Anta
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El mayor homenaje que se le tributó fue en 1982. Valladolid hizo un congreso sobre su vida y obra

Jorge Guillén: sus últimos años - Foto: Jonathan Tajes

Las biografías sobre Jorge Guillén suelen terminar en el año en el que le concedieron el Premio Cervantes en 1976. La entrega se hizo el 23 de abril del año siguiente, año en el que también fue elegido académico de honor de la Real Academia. Guillén tenía ochenta y tres años. Aun así, todavía vio como en 1981 se publicaba su último poemario, titulado ‘Final’.

Jorge Guillén nació en Valladolid el 18 de enero de 1893 y falleció en Málaga el 6 de febrero de 1984. Sin embargo, en los últimos años de su vida fue cuando conoció las mayores muestras de aprecio de sus paisanos y convecinos, tanto de Valladolid como de Málaga. Reconocimiento que tenía en un buen número de países y universidades, pues era una de las voces más personales de la poesía española del siglo XX

Muy probablemente el primer homenaje de su paisanaje lo tuvo cuando se puso su nombre a un Instituto de Villalón de Campos, en 1970. Y en 1976, el Ayuntamiento de Valladolid decide poner su nombre a una calle, y así se une a muchas poblaciones españolas que también lo tienen en el callejero. En el barrio Arturo Eyries, un centro educativo lleva el nombre del poeta.

En 1977  fue nombrado doctor Honoris Causa por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid.

Corría 1979, y el recién elegido alcalde Rodríguez Bolaños le invitó a dar el primer pregón en democracia de las Ferias de Valladolid: Guillén lo escribió pero no vino a darlo por razones de salud. En su nombre lo leyó el periodista Rafael González Yáñez. 

Mas, sin duda, el mayor homenaje que se le tributó fue en noviembre de 1982. Valladolid llevó a cabo un intenso congreso sobre su vida y obra: exposiciones, conferencias, actos académicos e institucionales, edición de libros. Un homenaje que se quiso tuviera alcance popular y para ello la entonces concejala de Cultura Pilar García Santos incluyó un concurso literario y pictórico al que estaba especialmente convocado el alumnado de los centros educativos. La concejala se encargó de que el homenaje se organizara discretamente, de tal manera que no alterara el ánimo del poeta, pues se hallaba en un delicadísimo estado de salud, así que todos los preparativos se llevaron a cabo en un silencio activo en torno a Don Jorge.  La culminación de los actos fue la inauguración de la escultura ‘Lo profundo es el aire’  junto al Museo de Escultura, realizada el amigo del poeta Eduardo Chillida.

En el mismo marco del congreso, el Ayuntamiento, en sesión plenaria de 13 de noviembre, acordó nombrarle Hijo Predilecto «por tantos motivos que sería exhaustivo enumerarlos», se dijo en el pleno.

En 1998 se instala en los jardines del Poniente un grupo escultórico realizado por Luis Santiago Pardo (el mismo escultor de Rosa Chacel sentada en un banco de la misma plaza) titulado Homenaje a Jorge Guillén y a la infancia. Y en 1993, una placa, también de Luis Santiago, con motivo del centenario de su nacimiento, preside la fachada del número  8 de la calle Constitución, donde vivió.

A todo esto, en 1992 se constituyó la Fundación Jorge Guillén radicada en el Parque de las Norias.