Sin Campus no se podrá implantar la nueva Oficina Judicial

A.G.M.
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La dispersión de sedes judiciales que sufre Valladolid desde hace casi dos décadas imposibilita el despliegue del nuevo modelo judicial que lleva funcionando ocho años en ciudades como Burgos y León

Sin Campus no se podrá implantar la nueva Oficina Judicial - Foto: J.TAJES

No hay reivindicación más histórica en el mundillo judicial de Valladolid que el Campus de la Justicia. Data de un 15 de octubre de 2004, el día elegido por el presidente de la Audiencia Provincial, Feliciano Trebolle, para poner sobre la mesa la urgente necesidad de acabar con la dispersión de sedes que se sufría desde finales de los años 90, casi desde el mismo momento en que se inauguró, quedándose pequeña, la sede central de los Juzgados en la calle Angustias. Trebolle había pensado en el edificio del antiguo colegio El Salvador para montar un Campus de la Justicia en el entorno de la plaza de San Pablo. Justo en el mismo punto en el que se está casi quince años más tarde y después de haber pasado por una sede en Girón e infinidad de reuniones con todos los ministros de Justicia de estos tres lustros.
La reivindicación forma parte de la memoria de necesidades que presentará próximamente el TSJ, como lo lleva haciendo durante los últimos quince años, pero el gran problema es que los tiempos van avanzando y en la Justicia se están implantando nuevos modelos de organización, como el de la Oficina Judicial, que son incompatibles con la situación de dispersión de esta ciudad, con juzgados, tribunales y oficinas repartidos por hasta nueve sedes distintas.
«El modelo de Oficina Judicial consiste básicamente en que las oficinas de cada uno los juzgados desaparecen como tal, con lo que cada juzgado queda reducido a lo que se llaman las UDAJ (unidades de atención al juez), con solo tres o cuatro funcionarios, mientras que todos los demás pasan a formar parte de servicios comunes sobre tramitación procesal, ejecución, registro... eso exige que estén todos juntos en un mismo edificio. Por ello, es imposible que se implante en Valladolid, por la dispersión que tenemos», explica el juez decano de la ciudad, Emilio Vega.
«Lo ideal sería que todo estuviese en un solo edificio, pero el modelo que se plantea en Valladolid con el colegio El Salvador sí sería adaptable sin problemas», según avanza Vega, quien recuerda que «la propia ley determina que cada Oficina Judicial se adaptará a las necesidades de cada caso, de cada ciudad», pues «no existe un modelo único de Oficina Judicial». «Si hay dos edificios tan cercanos como lo que se plantea en San Pablo y Angustias, pues sí podría ser que, por ejemplo, en el edificio de El Salvador se instalase el Servicio Común de Tramitación y que en la sede de Angustias pues se montase el de Ejecución. Está claro que la cercanía facilita estas cosas, lo que no puede ser es tratar de hacerlo con tantas sedes como hay ahora», apostilla.
El modelo de Oficina Judicial ya lleva funcionando ya ocho años en ciudades como León y Burgos, y el pasado año llegó a Palencia. Los sindicatos insisten en que «por el momento, es imposible ponerlo en marcha en Valladolid» debido a esa dispersión de sedes, pero también advierten al Ministerio de que no aceptarán que se implante «con las carencias que en Palencia»: «No permitiremos que se realice con las mismas prisas, sin la información  y formación suficientes porque, después de ocho meses de trabajo, es ahora cuando se corrigen ciertos errores que, en su día, no quisieron escuchar», señala el delegado de Comisiones Obreras en Juzgados, Raúl Franco. «Aquí ya se puso en marcha la Oficina Fiscal el pasado 29 de enero y se realizó sin ningún tipo de información a sindicatos», apostilló.
Además, los sindicatos coinciden con la judicatura en la «imperiosa necesidad» de poner en marcha el Campus de la Justicia, para lo que exigen un acuerdo entre Ministerio y Ayuntamiento, que, en cualquier caso, está condicionado a que los trámites urbanísticos iniciados por el equipo de Gobierno municipal a su llegada al Consistorio den sus frutos y se pueda poner el suelo del viejo El Salvador a disposición del Ministerio, al que Franco exige «partidas presupuestarias para que se pueda llevar a cabo».