La historia en femenino de Fasa

M.Rodríguez
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La historia en femenino de Fasa - Foto: Jonatan Tajes

La Asociación Cultural Rombo reúne a cinco de las primeras mujeres que trabajaron en Fasa para realizar un homenaje a todas sus compañeras y recuperar el espíritu de una empresa que cambió la ciudad

La historia de Fasa no se puede contar sin sus trabajadoras. Fueron pioneras en un sector «de hombres», pero Mª Rosa Contreras Sánchez, Mª Nieves Estébanez Aláez, María Ángeles Arnaiz Ibáñez y María Luz Martínez Martínez, que se incorporaron a Fasa en la década de los 70, y María Cruz de Teresa Trilla, que lo hizo en 1965, son también protagonistas de la evolución de una empresa que cambió la ciudad y dinamizó su economía.
Todas están ya jubiladas pero se han reunido en un acto organizado por la Asociación Cultural Rombo para rendir un homenaje a todas aquellas mujeres que trabajaron en la empresa automovilística.Un encuentro que ha servido de excusa para otro con El Día de Valladolid para conocer su historia, sus vivencias y su evolución profesional en Fasa. Testimonios que ayudan, además, a recuperar parte de la historia de esta empresa, que perdió su nombre en favor de la multinacional francesa Renault. Unas vivencias que reflejan también el gran cambio social que se ha vivido en estas cinco décadas en Valladolid. «Todo era muy diferente a lo que es hoy en día. Yo entré en la factoría de Carrocerías cuando todavía se estaba construyendo», recuerda María Cruz de Teresa, la más veterana del grupo.
Ella se incorporó como secretaria del Departamento de Fabricación. «Como la factoría estaba en construcción nos llevaron a la nave de aprendices de Montaje. Éramos cuatro secretarias y teníamos que atravesar cada día toda la fábrica. Era un mundo de hombres. No había ni baños para las mujeres», recuerda. Aunque también reconoce que en su departamento era la ‘niña’ y se sentía «muy respaldada».
La escasa presencia de mujeres no le impresionó, y eso que venía de una empresa pequeña y acababa de terminar sus estudios de Comercio. «Trabajar en Fasa era lo más. Los sueldos eran superiores al resto de las empresas y las mujeres cobrábamos lo mismo que los hombre», apunta.
ESCALAS BÁSICAS

Aunque todas reconocen que en el aspecto de la igualdad se ha ido evolucionando muy poco a poco. De hecho, al principio la mayoría entraban en puestos administrativos, en las escalas básicas. Una situación que Rosa Contreras vivió en primera persona. «Nací con la empresa», ironiza y explica que su padre fue el trabajador número uno de la empresa. «19 años después entré a trabajar yo y poco después mi hermana. La fábrica ha sido nuestra casa», reconoce.
En su caso entró como auxiliar administrativo. «En principio no parecía que la empresa fuera a convertirse en lo que es ahora», matiza. Cuando la contrataron estaba haciendo el PREU para Medicina, pero no lo pudo compatibilizar. Aunque continuo formándose como técnico de laboratorio y de equipos informáticos hasta que pudo estudiar Enfermería. Un esfuerzo que le permitió convertirse en la primera enfermera de Fasa. Y entre medio tuvo dos hijas, recalca.
Un caso distinto es el de Mª Ángeles Arnaiz, que recaló en la Dirección de Compras procedente de Michelin. Su experiencia laboral previa en el sector de la automoción y el dominio del francés le permitió que le diesen el nivel de oficial administrativo. Después logró ascender a un puesto de mando intermedio tras estar haciendo un curso todas las tardes durante tres años. «Mis recuerdos de la empresa son muy bonitos. Además, el departamento de compras se relaciona con todos los demás departamentos y eso me permitía conocer a todo el mundo», rememora. 
Mª Ángeles entró en Fasa en 1972 y recalca que en aquella época la empresa ya «era referencia» en la ciudad. También apunta que el ambiente de camaradería cambió tras la huelga por los primeros despidos en la década de los 70. «Se notó que ya se resentía incluso el comercio porque el nivel adquisitivo de las familias de los trabajadores de Fasa era superior a la media».
En el mismo año que Mª Ángeles entró Nieves Estébanez. Se incorporó al Departamento de Comunicaciones de Montaje 2 como telefonista procedente de Telefónica. Sus recuerdos son «muy positivos» porque explica que «al principio, cuando no había otros medios de comunicación, todo el mundo pasaba por centralita. Eso le permitía conocer a casi toda la plantilla. «Para mí es un orgullo ir por la calle y que un directivo me salude», asegura.
Una experiencia similar tiene la más joven del grupo. Mari Luz Martínez se incorporó a Fasa recién terminados sus estudios de Turismos. Explica que estaban buscando alguien con su titulación para crear un nuevo área, que gestionara los viajes de la empresa. A final no se  creó ese departamento pero se incorporó al de relaciones exteriores, como azafata para acompañar a las visitas que recibía la empresa para conocer sus instalaciones. Recuerda que no tenía ni idea de mecánica y tuvo que aprenderlo todo. «Iba de oyente a la escuela de aprendices. La fábrica era tan grande que incluso tenía miedo a perderme, al principio». 

UNA FAMILIA
Al igual de sus compañeras, destaca que su trabajo le permitía relacionarse con toda la plantilla. Ella empezó en Montaje 1 y terminó su carrera en 2012 la empresa en la Dirección de Ingeniería como secretaria. Y allí también encontró a su marido al igual que Nieves Estébanez, que también tiene un hijo que actualmente trabaja en la empresa. Un contacto temporal con el mismo trabajo que desarrolló Rosa Contreras tuvo su hija, que estuvo un año trabajando como enfermera, aunque apunta que el servicio médico de entonces «no tiene nada que ver con el de ahora». «Éramos como una familia. Había gente que nos llevaba radiografías de sus hijos para pedirnos opinión», explica. 
Todas coinciden en recordar la apuesta social que hizo Fasa con la  construcción de las piscinas y el economato. También recuerdan que había un equipo de baloncesto femenino, un grupo de teatro,... Aunque estas medidas no evitaban que muchas mujeres se encontraran con trabas, sobre todo para conseguir ascensos. De hecho, como apunta Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro recalca que muchos vallisoletanos creen que «no había mujeres en Fasa». Y por eso han organizado estas jornadas dentro de las actividades organizadas con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebró el pasado 8 de marzo.
Esta historia en femenino de Fasa dista mucho de la realidad que se vive hoy en día, con mujeres en distintos puestos de responsabilidad y en todas las áreas de la empresa. Mª Ángeles Arnaiz apunta que a la actual  directora de Compras de RNPO España (Renault Nissan Purchasing Organization), Ana Belén González Veganzones, la conoció como becaria en su época.