"La oposición no quiere elecciones"

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"La oposición no quiere elecciones" - Foto: ANDRES MARTINEZ CASARES

Maduro denuncia un intento de un golpe de Estado, reitera que no permitirá «el show» de la ayuda humanitaria falsa e insta a la UE a iniciar un diálogo para que «escuche la verdad»

 

En medio de la incertudumbre sobre el futuro de Venezuela, su jefe del Ejecutivo, Nicolás Maduro, tiene las cosas muy claras. Para empezar, que la oposición «no quiere convocar nuevas elecciones», tal y como defiende su líder y autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, sino que busca llevar a cabo un golpe de Estado como el perpetrado en Chile por el general Augusto Pinochet, en 1973, para «arrasar con el chavismo».
«Ellos no quieren elecciones. Quieren hacer como Pinochet», aseveró el dirigente bolivariano, quien se mostró convencido de que si él mismo anunciara nuevas presidenciales en 30 días, sus detractores dirían «mil cosas para no ir, como hicieron en 2018», en referencia al boicot en los comicios del pasado mayo.
Así, insistió en que «si la payasada de asumir una presidencia interina tuviera alguna vigencia, ya hubieran convocado elecciones», porque la Constitución obliga a hacerlo en los 30 días siguientes». «Ellos dicen que no, que se van a dar 12 meses de plazo», recriminó.
En cualquier caso, consideró que una segunda votación en menos de un año no es urgente para la nación. «¿Cuáles son las prioridades? ¿Hacer elecciones? Creo que no», sentenció, señalando como verdaderas necesidades «recuperar la economía, la estabilidad institucional y política y la paz con la soberanía».
A su juicio, tampoco es vital hacer entrar los camiones con alimentos y medicinas, que ya esperan en Cúcuta (Colombia), básicamente porque, sostuvo, «Venezuela no va a permitir el show de la ayuda humanitaria falsa porque no somos mendigos de nadie». 
En este sentido, reiteró que no existe «ninguna crisis humanitaria» y que esta es «fabricada» desde Estados Unidos para justificar la «intervención» militar.  «Si quieren ayudar a Venezuela, liberen el dinero que nos tienen bloqueado. Es un juego macabro», reclamó Maduro a la comunidad internacional. 
Y es que denunció el «regalo podrido» -«muy bonito por fuera pero por dentro trae el veneno de la humillación»- y pidióel cese de la «persecución financiera», porque, agregó, hay «casi 10.000 millones de dólares bloqueados» al Gobierno.
En su discurso hacia las potencias de Occidente, también tuvo palabras para la Unión Europea, de la que rechazó su «posición ideologizada», aunque se mostró dispuesto a recibir a la misión técnica que propone enviar el grupo comunitario para iniciar un diálogo.
El mandatario acusó a Bruselas de «no escuchar la verdad de Venezuela» y le espetó que los Estados europeos «están sordos ante la verdad de una revolución con 20 años de patrimonio democrático, solo tienen el guion de la extrema derecha y se han dejado llevar».
No obstante, Maduro aseguró que está «listo y dispuesto» para establecer «contactos». «Solo pedimos a la UE una oportunidad a la paz, al diálogo y que nos escuchen», zanjó.