Laguna se rebela por los ataques del 'envenenador' de perros

R. Gris
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Laguna se rebela por los ataques del ‘envenenador’ de perros

El municipio tiene censados 2.174 canes y los dueños están en pie de guerra por los envenenamientos registrados este último año. El pasado domingo se manifestaron más de mil personas

Malestar, rabia, indignación... Los vecinos de Laguna de Duero que tienen un perro como mascota sienten «miedo» cada vez que salen a la calle por algunas zonas de Torrelago.  Fue en marzo de 2018 cuando el municipio registró el primer caso de un animal envenenado y desde entonces no han parado de registrarse, con mayor o menor frecuencia, algunos casos. Los dueños de los animales han dicho basta y el pasado domingo hasta salieron a la calle en manifestación desde el parque de Valladolid hasta la Casa Consistorial para mostrar su repulsa contra el ‘envenenador’. «Tiene que ser una persona que esté mal de la cabeza». 

Más de mil personas desfilaron por las calles del municipio con pancartas en las que se podía leer: 'Tú no tienes perro, él te tiene a ti' y 'Laguna por su derecho a vivir'. Aparte de los envenenamientos, a principios de este año los dueños también encontraron junto al Parque de Valladolid trozos de salchicha con alfileres incrustados.
Los representantes de este colectivo han mantenido ya una reunión con el alcalde, Román Rodríguez, quien les ha asegurado mayor presencia policial en las zonas donde se ha detectado el veneno o las salchichas con clavos en su interior, pero son perfectamente conscientes de que «es muy difícil o casi imposible» detectar todos los movimientos de todas las personas. «Nos han dicho también que habría guardias civiles de paisano por la zona del parque de Valladolid, pero es muy complicado ver a todas las personas». 
Saben que, a pesar de que siempre pasean con sus perros atados y con correa, en cualquier momento pueden ingerir el veneno si se lo encuentran por el camino. «Los perros van oliendo aquí y allá y cuando quieres ver tú qué están haciendo exactamente ya se lo han tragado». Hasta el momento no han visto a ninguna persona que les haya podido resultar sospechosa. «No sabemos si es una persona o varias. No tenemos ni idea».  
El Ayuntamiento tiene censados en Laguna 2.174 perros y las zonas por donde salen a la calle son muy variadas tanto en la propia Laguna como en Torrelago, pero los envenenamientos se han concentrado de forma especial en el Parque de Valladolid, donde varios perros han sido ya envenenados.
Cristina Díez pasea a diario a Will por estos parques y se muestra preocupada por la posibilidad de que se vuelva a repetir el envenenamiento que sufrió su perro. «Estuvo muy malo y necesitamos dos trasfusiones de sangre para que saliera adelante. Le llevamos al veterinario y la verdad es que lo pasamos muy mal durante varios días porque Will estuvo muy malito». Reconoce que no denunció los hechos ante la Guardia Civil porque acudió unos días más tarde al veterinario y allí le comentaron «que no podía demostrar que hubiera sido un envenenamiento».
Ellos mismos son perfectamente conscientes de que algunos dueños de los perros no recogen los escrementos. «Sabemos que hay algunos que no lo hacen y nosotros intentamos que no sea así, pero eso no da derecho a nadie a hacer lo que se está haciendo en Laguna».  La aparición de salchichas repletas de alfileres han alertado tanto a los propios dueños de las mascotas como a las autoridades municipales, que son perfectamente del peligro que suponen no solo para los perros sino también para cualquier vecino del municipio.  
PARQUE DE VALLADOLID.

La imagen más cotidiana en las inmediaciones del parque de Valladolid se podría dibujar con decenas de perros paseando con sus dueños y familias con sus hijos pequeños jugando en los parques infantiles. «No solo es que nos afecte a nosotos, sino que cualquier niño puede tragarse un alfiler al coger algo en el suelo. Es un momento». 
Fue después de las pasadas navidades cuando uno de los perros no pudo salvar su vida por envenenamiento en la zona de Torrelago y con esta manifestación pretenden que esos hechos no vuelvan a repetirse. «Queremos salir a la calle con nuestros perros sin estar preocupados en todo momento por lo que huelen y lo que hacen». 
De momento, al menos han logrado que los incidentes no se produzcan durante varias semanas. «Hubo unos días en enero que todas las semanas nos encontrábamos con algo».