"¡No soy un asesino!

D.V.
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El camionero acusado, durante el juicio. - Foto: Europa Press

Las acusaciones mantienen las peticiones de entre tres y cinco años para el transportista portugués que arrolló a Jesús Negro y Aitor Martínez en febrero de 2016 en la Ronda Exterior

El Juzgado de lo Penal número 3 de Valladolid ha dejado visto para sentencia el juicio contra el camionero luso Andrés dos S.C, para quien las acusaciones pública y particulares han mantenido sus peticiones de condena de entre tres y cinco años de prisión tras considerar plenamente probado que el 25 de febrero de 2016, fruto de una distracción, invadió el arcén por el que circulaban dos ciclistas, uno de los cuales murió en el acto y el otro quedó gravemente herido.

Tras la vista celebrada este martes, en la que se practicaron las pruebas testifical y pericial, la sesión de este miércoles se ha ceñido a la exposición de los informes de las distintas partes, sin que las mismas hayan modificado sus conclusiones en cuanto a la responsabilidad penal y tan sólo el fiscal y el letrado del ciclista herido han elevado el capítulo indemnizatorio en favor de este último, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Los tres acusadores, el fiscal y los letrados del fallecido, Jesús Negro, y del herido, Aitor Martínez, han coincidido en que de la prueba pericial y testifical queda plenamente probado que el día de autos el transportista luso, cuando circulaba por el carril derecho de los dos existentes en la Autovía VA-30 (A-62 Cabezón de Pisuerga-A-62 Arroyo de la Encomienda), en la Ronda Exterior, invadió el arcén a causa de una posible distracción y llegó a impactar con el primero de los dos ciclistas.

Las acusaciones fundamentan su postura en las periciales de la Guardia Civil, que sitúa el punto de colisión en el arcén, y de los forenses, que mantienen que el fallecido recibió un impacto que le despidió contra el guardarrail, protección que actuó como un cuchillo y seccionó la columna vertebral, así como en las declaraciones de los testigos que circulaban por detrás del convoy, todas ellas en la línea también de la distracción del transportista y la invasión del espacio reservado a los ciclistas.

Por ello, mantienen que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio por imprudencia y otro de lesiones por imprudencia grave y por ello el fiscal, el letrado del herido y el del fallecido solicitan tres, cuatro y cinco años de prisión, respectivamente, junto con la privación de carné de conducir del acusado por espacio de entre cuatro y ocho años, petición esta última formulada por el representante de la víctima mortal.

En concepto de responsabilidad civil, con responsabilidad civil directa de Allianz y subsidiaria de Transportes Couto S.A. y Transportes Nordestinos LDA, el fiscal pide para la familia de Jesús Negro un total de 232.620 euros, de ellos 50.400 para su padre, 15.400 para cada uno de sus tres hermanos y más de 129.000 para su entonces pareja sentimental, así como más de 75.000 para Aitor Martínez, cantidad que ha elevado desde de los 40.000 iniciales en aplicación de la pérdida de calidad de su vida laboral y de su actividad semiprofesional como ciclista.

El letrado de este último, por idéntico motivo, ha incrementado igualmente la responsabilidad civil desde los 79.584 hasta los 137.000, mientras que el abogado de la víctima mortal ha solicitado un total de 227.733 euros, de ellos 126.854 para la novia, 15.000 para cada uno de sus tres hermanos y 54.679 para el padre.

En la parte contraria, la defensa ha solicitado un fallo absolutorio y, lejos del "apasionamiento" del que ha pedido huir para enjuiciar casos de este tipo, ha basado su solicitud en el testimonio de su cliente, quien el primer día del juicio reiteró que en momento alguno se distrajo ni invadió el arcén por el que circulaban los ciclistas y atribuyó lo ocurrido al "efecto látigo" o rebufo generado por el trailer que conducía.

De hecho, antes de que el juicio quedara visto para sentencia, el transportista ha hecho uso de su derecho a las últimas palabras para pedir disculpas a las dos familias afectadas y para defender la versión mantenida a lo largo del proceso. "¡No soy un asesino!", ha advertido el procesado con emoción contenida.