«Tenemos que sumar entre 10 y 12 puntos para la salvación»

M.B
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El entrenador del Real Valladolid, Sergio González, asegura que su equipo necesitará cuatro victorias o tres triunfos más dos o tres empates para lograr la permanencia

Sergio González, en una sesión de entrenamiento de esta semana. - Foto: Inaki Sola (realvalladolid)

Sergio González ha sido uno de los técnicos que más ha hablado desde la salida del confinamiento. Ha alabado el trabajo de sanitarios, cuerpos de seguridad y todos aquellos que han estado en primera línea luchando contra la pandemia. Y no ha dudado en pedir alguna semana más de pretemporada antes del regreso de LaLiga, viajar un día antes, valorar los cinco cambios... pero dejando claro que no se trataban de excusas, sino del bien del jugador. Ahora, con el encuentro ante el Leganés en el horizonte, el técnico del Real Valladolid vuelve a referirse a alguna de esas polémicas y a lo que va a encontrarse el futbolista. Con un solo objetivo, la permanencia. 
Al final, no le hicieron mucho caso con su reivindicación de alguna semana más de pretemporada...
Lo que pensábamos es en lo ideal, ya no solo por la espectacularidad sino por el bienestar del futbolista, para intentar que llegue de la mejor manera posible a la alta competición. A partir de ahí, estamos sometidos a lo que los diferentes estamentos decidan. Pero cuando me preguntaron por lo ideal, pensé que era eso para minimizar lesiones, para que el futbolista llegase lo mejor posible y para afrontar el partido con mayores garantías, todavía si se puede, de lo que lo vamos a hacer. 
Usted ha sido de los entrenadores que no se ha callado, con esa petición de una semana más, con esa ausencia de consultar a los técnicos, con el tema de los toques de atención en los rondos...
Quizá he tenido un poco más de altavoz que otros compañeros. Hubo unas semanas ajetreadas, saliendo demasiado, en las que parecía que iba al choque contra la causa; y no era eso, simplemente quería argumentar y exponer lo que pensaba en beneficio del futbolista, del equipo, de la institución y de la competición. Creo que ahora mismo los entrenadores estamos un poco coaccionados porque lo que dices, depende del sitio que ocupes en la tabla, tiene más relevancia. Opinando lo mismo, dependiendo de lo que te estás jugando, puede dar la sensación de que estás poniendo alguna excusa. Y yo, simplemente, dije lo que pensaba en ese momento en beneficio de todos los entrenadores y todo el colectivo del fútbol. 
No se le ve como un técnico de excusas cuando ha repetido que su equipo llegará preparado a la fecha que sea.
Para mí las excusas son de perdedores. Lo que vaya a pasar va a depender de los futbolistas, que son la principal arma que tenemos; del cuerpo técnico, de la institución y de la competición. Al final, somos profesionales y estamos preparados para competir en cualquier momento al máximo nivel. Ya les he dicho a los chicos que no tengan ningún problema, que vamos a estar, como mínimo, igual que los rivales a los que nos vamos a enfrentar; por no decir que mejor y que tengan la total confianza en el trabajo que están haciendo. Pero es verdad que ante una situación extraordinaria y si te preguntan, tienes que tener la suficiente libertad como para opinar y argumentar las situaciones, y que eso no tenga que ser una excusa en función de la situación en la tabla. 
¿Cómo está la plantilla ante el nuevo fútbol y la nueva normalidad?
Es otra realidad. No me gusta hablar de nueva normalidad. Es la realidad que nos toca vivir y la que tenemos que afrontar con plenas garantías de hacerlo bien, y conseguir el objetivo que tenemos marcado en una Liga distinta a la jugada hasta ahora.
A los futbolistas les veo bien. Ellos viven por y para el fútbol, que es su pasión. Y les he encontrado liberados desde el principio, sin verse encorsetados. La primera semana vinieron con una energía que siguen manteniendo; han tenido un proceso de menos a más porque las primeras sesiones fueron más para recomponer la merma física y recuperar sensaciones musculares, minimizar el tema de lesiones... y a partir de ahí hemos ido progresivamente a nivel de fútbol, bloque defensivo, medio, ofensivo... y poco a poco los chicos se han ido reencontrando con sensaciones normales que habían dejado de tener. Al final el fútbol es como ir en bicicleta, nunca se pierde, aunque te puedes oxidar un poco. Estamos trabajando en quitar ese óxido y que se vean preparados para volver a competir.
Ya ha hablado del aspecto mental, de la importancia que va a tener. ¿Más que el aspecto físico?
Creo que lo más importante va a ser minimizar el error. La cabeza y el aspecto físico van a ser importantes, y también el aspecto técnico-táctico, el elegir bien el once de cada partido, los cambios... hay que acertar en todo, pero sí creo que la cabeza va a ser importante. Hay que tener en cuenta que a los tres que están ocupando el descenso se les abre una nueva vía. Si no se reanudaba estaban en descenso y esta vida va a hacer que se liberen. Por eso no hay que tener ni miedo ni complejos, tenemos que tener la sensación de estar mejor que esos tres, que no tienen nada que perder. Tenemos que equilibrar ese pensamiento, sabiendo que tenemos un margen de maniobra pero que la Liga es de 11 partidos, con 33 puntos, y que tendremos que salvarnos usando esos 33 puntos.
Y con un comienzo de aúpa, con Leganés y Celta...
Es un comienzo determinante, que puede marcar un antes y un después, pero que tampoco va a ser definitivo ni irremediable. No se nos pasa por la cabeza no conseguir un resultado positivo en ambos, pero si pasara, sabes que tienes nueve partidos aún para pelear la salvación. Sabemos que tenemos que ganar 4 partidos o ganar 3 y empatar otros 2-3, y ese es el objetivo que nos estamos marcando. Es verdad que un inicio fuerte como el que tenemos nos puede marcar el devenir y una sensación de mayor tranquilidad, pero tampoco tenemos que tener prisa por salvarnos... sino salvarnos. 
¿Cuatro victorias?
Tres o cuatro victorias y luego tres o dos empates. Tenemos que sumar 10-12 puntos.
Otra de las cosas que ha dicho es que necesitaría a todos... ¿incluye a los Promesas Alende, Kike Pérez y Miguel?
¿Por qué no? Cuando digo todos son todos, y creo que hemos demostrado que el futbolista del filial que pensemos que nos puede dar más que el del primer equipo puede tener sus minutos. Va a ser difícil porque el número de futbolistas de la primera plantilla es amplio y en las posiciones que ocupan los cinco tenemos diferentes alternativas. Pero si están con nosotros es por algo, aparte de la energía, fuerza y ganas que nos trasmiten. 
Cinco cambios... ¿beneficia o perjudica a los ‘pequeños’?
Ya lo dije. A nivel físico es igual para todos, es refresco y aire nuevo para todos los equipos, para además minimizar el riesgo de lesiones, que es importante. Lo que sí creo es que a nivel de recursos, las plantillas que tienen un fondo de armario mucho más amplio se ven beneficiadas, porque no limitas la capacidad de elección, ya que pueden enmendar el error que puedan tener en esa primera apuesta con otros futbolistas con un nivel más alto. 
¿Habrá partidos más importantes que otros, en los que, por aquello de jugar cada 72 horas, se puedan afrontar de una manera diferente?
Voy a ser muy sincero, a día de hoy no. En el transcurso del fútbol no puedo decir que no pueda pasar. A día de hoy no, pero las circunstancias, los resultados, la situación del equipo va a marcar lo que llamo el ‘directo del fútbol’, lo que vas realizando. Pero a priori, todos los partidos hay que afrontarlos con la necesidad de poder ganarlos. 
¿Ha jugado alguna vez sin público, cómo se afronta?
Jugué media parte sin público, un Valencia-Deportivo en 2006. No tengo un recuerdo nítido, pero sí puedo decir que es una experiencia nueva. Tenemos claro que queríamos jugar con nuestro público, porque es una fuente de alimento, nos empuja y nos da más fuerza. Cuando está con el equipo se nota muchísimo. Ahora la experiencia es nueva y hay que adaptarse. Estamos intentando inculcar a los futbolistas las nuevas normas, que se va a escuchar todo lo que se hable... el futbolista no debe perder la esencia y debe estar pendiente por y para la pelota; desmarques, rupturas, apoyos... todo lo demás debe relativizarlo. Veremos sobre la marcha cómo les afecta. 
¿Pensó en la posibilidad que esta Liga estaba acabada?
Ha sido muy grave lo que ha pasado, una catástrofe y estamos todos muy afectados. Vuelvo a dar las gracias a los de la primera línea, a los que son nuestros gladiadores y nos han sacado de esta situación; y a las familias porque han hecho su parte, con el rol de quedarse en casa. 
Al principio de todo daba la sensación de que se iba a reanudar la Liga muy rápido, en cosa de dos semanas. Luego hubo un pico en que lo vi realmente difícil; y, después de esa quinta o sexta semana, vi que se habían hecho bien las cosas y que se podía volver a jugar.
Ya ha cumplido dos años en Valladolid, es el 10º (acabará como el 9º) entrenador que más partidos ha dirigido... ¿siente que está haciendo historia aquí?
No. Sinceramente, no. Hay nombres propios de un valor enorme como para sentirme tan protagonista o cerca de ellos. Estamos iniciando una aventura muy bonita, en la que está saliendo todo a pedir de boca y ojalá podamos este año conseguir ese objetivo para poder seguir cumpliendo sueños. Cada objetivo es un sueño y son retos complicados que, gracias a los futbolistas y a todos, estamos sacando adelante. 
Me enorgullece formar parte ya de ese Top-10, porque ni lo pensaba en mi llegada a Valladolid, pero creo que humildemente estoy muy lejos de esos grandes nombres.
¿Piensa en la próxima temporada?
No, no, que va. En algún matiz me ha comentado Miguel Ángel Gómez posibles situaciones del año que viene y mi respuesta ha sido que se olvide, que estoy totalmente ocupado y preocupado de estos 11 partidos. Es una Liga de 11 partidos en la que nos jugamos muchísimo y no hay que tener ningún tipo de interferencia. Él sabe mi forma de pensar, vemos el fútbol de la misma manera y él tiene la responsabilidad de intentar pensar en ese futuro. Nuestro pensamiento es el presente inmediato, el Leganés y esos partidos para salvar la categoría.