Un lugar de tertulias

Manuel Belver
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Maestro, director de orquesta, pero sobre todo músico

Un lugar de tertulias - Foto: PABLO REQUEJO/PHOTOGENIC

1.Plaza Circular. Este músico vallisoletano creció en el entorno de la plaza Circular, donde vivió hasta los 15 años. Sus primeros recuerdos, sus primeros amigos, sus primeras fiestas... fueron en este céntrico lugar. «Una persona debe ser honrada con sus raíces y recuerdo mi barrio con cariño y amor. Eran los años 80, con las fiestas en la plaza, cuando se cerraba el tráfico... aquellos disfraces, los amigos, los hermanos, la infancia...», habla pensando en alto sobre sus orígenes. 
2.Colegio San José (plaza Colegio de Santa Cruz, 9). Sergio Domínguez es de la época de la Educación General Básica (EGB), cursando estos estudios en este colegio. Aquí es donde tuvo sus primeros contactos con la música. «Allí estaba Luis Cantalapiedra dirigiendo la orquesta del colegio, haciendo zarzuelas, conciertos», recuerda el propio Domínguez. Él tocaba la melódica, un instrumento de soplar, similar al acordeón o la armónica, y allí empezó a acercarse a las orquestas y a la música. Además, apunta, que salían a la plaza de Santa Cruz, «a ver a las alumnas de Carmelitas», bromea, y a jugar con los amigos.
3.Instituto Rondilla (instituto Santa Teresa de Jesús). Aunque ya no existe fue un lugar clave para él, ya que aquí asegura que aprendió a estudiar. Curiosamente, también es importante porque siempre que se escaqueaba de alguna clase era para ir a la Biblioteca Pública para ver vídeos de óperas: «En aquella época no había internet y esa biblioteca nos dio la oportunidad de ver en VHS cosas que no estaban a nuestro alcance. A mí me gustaba la música y la biblioteca fue nuestro acceso a la información».
4.Conservatorio de Música de Valladolid. Aquí empezó a estudiar, con 8 años; aquí acabó sus estudios, casi con 20; y aquí fue profesor, hasta los 36. «Son muchas horas y años los que pasé ahí. Son estudios, sueños, frustraciones... siempre con los momentos bonitos por delante», apunta. Y allí hizo muchos amigos y compañeros de estudio y trabajo.
5.Ribera del río. En casi toda su extensión. A Sergio le gusta el deporte, sobre todo salir a correr, y la ribera es uno de los sitios preferidos para ello. Pero no solo elige este sitio por el deporte, también por la distensión, por buscar relajarse: «Me gusta el contacto con el agua y cuanto estoy estresado no dudo en acudir ahí para relajarme».
6.Campo Grande. «Aire puro, animales, el pulmón de la ciudad», espeta nada más hablar de este céntrico lugar, de recuerdos de su infancia, con los paseos en barca; de su adolescencia y madurez -incluso en alguna ocasión para hacer deporte-. «Es un sitio artístico, por donde ya paseaba Miguel Delibes y otros personajes del pasado siglo. Es señorío y guarda cultura», añade. Para este músico, el Campo Grande tiene una historia muy grande y representa a Valladolid. «Y en épocas de mucho calor es un refugio», apostilla.
7.Teatro Calderón. Es el actual director del Coro de este teatro. Pero su historia con él tiene más miga: «Cuando le conocí era un cine y no significaba mucho más que otros. Pero cuando reabrió me hice socio del mismo y estaba deseando que llegasen los conciertos. Además soñaba con hacer algo en él y ahora soy maestro del Coro». Aunque para él es mucho más que su lugar de trabajo: «Soy pasional y el teatro es arte total: danza, canto, teatro... es un santuario del arte».
8.Teatro Zorrilla. También ha actuado en él en varias ocasiones y lo llama, con cariño, la «bombonera». Además se queda con su cafetería, lugar de encuentro y de tertulias: «Se puede hablar y en Valladolid faltan sitios para ello». En ella gestó el himno de la Ribera del Duero, con un poema de Ángel María de Pablos.
9.Residencia Cardenal Cisneros. La Orquesta Clásica Europea, que él dirige, ensaya en el Salón de Actos de esta residencia y él lo considera un lujo: «Es musicoterapia. Hacemos una labor social ya que los ensayos son a puerta abierta y allí acuden muchos de los que viven en la residencia, algunos con problemas ya por su vejez. Estamos encantados de estar allí».
10.Plaza de Toros. Es sobrino del matador Ricardo Domínguez y desde crío ha visto corridas de toros. «Veo al toro de lidia como un animal de plaza. Curiosamente no me gustan los encierros y demás, pero estoy ligado a la plaza desde pequeño», apunta sin querer polemizar: «Manuel de Falla o Federico García Lorca eran grandes defensores de la fiesta nacional, y para mí entrar en la plaza es como hacerlo en un teatro. Aquí hay colorido, música...».