Fiesta en Vox con sabor a derrota

Jorge Losada
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Fiesta en Vox con sabor a derrota - Foto: JON NAZCA

El partido de Abascal muestra su decepción por no sacar a Sánchez

Incluso antes de cerrarse las mesas electorales, la sensación en el cuartel general de Vox ya era de victoria. Lo único que habría que ratificar era cómo sería. Si un triunfo que les hiciese entrar por la puerta grande del Parlamento, con un billete de salida para Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y todos las formaciones nacionalistas-independentistas, o un triunfo agridulce que les otorgase un apoyo mayoritario de los españoles, pero que no fuese suficiente para que el Partido Socialista dejase La Moncloa.
Desde media tarde los periodistas se comenzaron a acreditar en el interior del Hotel Fénix, ubicado a pocos metros de la plaza de Colón. Pero como ocurrió en toda la campaña, la formación de Santiago Abascal aparentemente no estaba dispuesta a tener casi ningún privilegio con los medios de comunicación, ya que apenas 80 reporteros pudieron acceder al salón principal -el resto se ubicó en la zona de militantes y afiliados-, recordándoles además que «tanto la gestión técnica» como el servicio de catering -que habitualmente los partidos ofrecen a los medios de forma gratuita- se deberían gestionar particularmente con el hotel «porque la dirección del partido considera que eso debe correr a cargo de las empresas propietarias de los medios». Al final, no fue así y Vox sí ofreció catering a la prensa.
Nada más cerrarse los colegios electorales salió ante los medios Rocío Monasterio, líder de la formación en Madrid y fundadora del partido. En sus palabras se interpretaba alegría,  «porque nuestra voz entrará con fuerza en el Congreso», pero también, que los resultados no servirían para que Pedro Sánchez dejase la Presidencia del Gobierno.
Según se iban conociendo los escrutinios, la euforia inicial se diluía entre los pupilos de Santiago Abascal y aunque el exterior del Hotel Meliá Fénix se comenzaba a llenar de banderas de España, la sensación de victoria era más agria que dulce.
Tras conocerse los resultados..., media sonrisa entre los militantes de Vox, con cierto saber a derrota, y enorme preocupación entre los votantes de derechas.