La UVa, quinta universidad pública que más patentes presenta

Óscar Fraile
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Laboratorio de la Universidad de Valladolid.

Un estudio de la OEPM revela que la institución académica duplicó sus solicitudes en 2017 y solo se quedó por detrás de la Universidad Carlos III y las politécnicas de Madrid, Barcelona y Valencia

La Universidad de Valladolid (UVa) ha registrado en los últimos años un importante incremento de solicitud de patentes. Así se refleja en un estudio de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) que ha analizado la actividad en este campo de las 48 universidades públicas del país entre los años 2005 y 2017.
La institución académica ocupa el puesto decimocuarto, con 160 solicitantes. Esto no significa que se haya presentado ese número de patentes, porque varios titulares pueden estar dentro de una misma invención, y eso es lo que recoge esta estadística. También hay que tener en cuenta que el estudio se centra en las patentes que están presentadas o participadas por estas universidades.
En el caso de la de Valladolid, llama la atención el aumento de actividad de los últimos años. De las 160 solicitudes de los últimos 13 años, 58 corresponden a los tres últimos ejercicios. De hecho, el año pasado se pidieron 24, el doble que en el ejercicio anterior y la quinta cifra más alta del país, solo por detrás de la Universidad Politécnica de Madrid, con 29; la Carlos III, también de Madrid, y la Politécnica de Valencia, con 28; y la Politécnica de Cataluña, con 26.
Este auge coincide con el periodo en el que Daniel Miguel estuvo al frente del Rectorado. Cabe recordar que el fomento de la investigación fue uno de los objetivos que se marcó. De hecho, incrementó el presupuesto de la Fundación General de la UVa con este objetivo.
La Universidad cuenta con una Unidad de Patentes que desde el año 2008 que ofrece asesoramiento sobre todo el proceso de protección de los resultados de una investigación. Cuando un docente o investigador consigue avances significativos que considera que podrían ser merecedores de una patente, lo comunica a la institución académica, que es la titular de esos resultados.
En ese punto, la UVa estudia la propuesta y decide si procede solicitar la protección y de qué tipo debe ser la petición. Si la respuesta es afirmativa, la Unidad ayuda al investigador a elaborar la memoria que hay que presentar ante la OEPM. Posteriormente también es la encargada de seguir todos los trámites hasta que la concesión es un hecho. Ademas, asesora a los investigadores en el caso de que haya alguna empresa o entidad interesada en adquirir los derechos. 
Los retornos económicos procedentes de la explotación de las patentes licenciadas se reinvierten en la solicitud de nuevas patentes.
Aunque la Universidad es una de las instituciones más activas en este campo, no es la única. También hay muchas empresas que protegen sus inventos y procesos industriales para evitar que los explote la competencia sin pasar antes por caja. Ademas, algunos particulares hacen lo propio con las ideas a las que logran dar forma. Desde las mas sencillas, como sistemas de iluminación para bicicletas o artilugios para detectar la temperatura del agua con la vista, hasta otras muchos mas complejas, de carácter técnico.
Según los datos de la OEPM, los vallisoletanos solicitaron el año pasado 38 patentes, 26 modelos de utilidad, 567 marcas nacionales, 114 nombres comerciales y once diseños industriales. Un modelo de utilidad, también conocido como «patente menor», implica unos requisitos de patentabilidad menos estrictos que la tradicional, resulta más barato de obtener y es válido para un plazo de tiempo menor.
Hace poco más de un año entró en vigor la nueva Ley de Patentes que «equipara la normativa española al ámbito internacional y fortalece el sistema de patentes nacional, estableciendo un marco legal en el que prima la actividad verdaderamente inventiva y novedosa, implantando un único procedimiento de concesión que beneficia a la seguridad jurídica de los solicitantes», informan desde la Oficina.
algunas invenciones. Entre las patentes solicitadas por la UVa en los últimos años se encuentra, por ejemplo, un sistema de orientación mediante tecnología Bluetooth para personas invidentes. Una idea del inventor Óscar Sanz. Otros de los inventos presentados son un pedal de bicicleta que permite un anclaje ergonómico del pie, un sistema completo de iluminación totalmente integrado en cuadro de bicicleta, una luminaria plegable con circuito impreso flexible y un sistema para obtener datos y almacenar, procesar y presentar al usuario información útil, relacionada con el estado de su coche, así como ofrecer servicios de aviso de emergencias y de caja negra.
Hay otros que son mucho más técnicos y difíciles de comprender para las personas que no están versadas en la materia. Por ejemplo, un «procedimiento para control triboluminiscente de sobrecarga en madera estructural» y un «material y procedimiento para el almacenamiento y regulación de la liberación de hidrógeno en estado sólido».
También la Universidad Europea Miguel de Cervantes presentó el año pasado alguna patente. Por ejemplo, un dispositivo detector de la merma de líquido dentro de una barrica o contenedor similar, a cargo de José Manuel Castellanos.