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Vaselina para todos

Antonio Pérez Henares
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Foto de familia de los equipos negociadores del PSOE y de ERC, que tiene la llave del poder. - Foto: Javier Lizon

La deriva de Sánchez y la nueva sentencia del Tribunal Europeo duelen a los españoles

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, al ver la deriva que iba tomando Sánchez en su genuflexión cada vez más orante ante el separatismo, manifestaba el deseo de que el Rey no tuviera que traerle vaselina. El puritanismo lingüístico, esta dictadura cursi que nos invade, le afeó la crudeza de la expresión. Pero no podía ser más acertada. Y tras la nueva sentencia del Tribunal Europeo no hay sensación más dolorosamente compartida por la inmensa mayoría de los españoles, al menos de los que quieren a su patria y no desean verla hecha pedazos. Que desgraciadamente hay unos cuantos, y no solo los separatistas, sino la extrema izquierda podemita que se suma a ellos con complicidad radiante y están exultantes con nuestra desdicha.
España está siendo maltratada, golpeada y arrastrada por el fango. Primero por quienes han traicionado a su joven y generosa democracia, aquellos nacionalistas a quienes dio niveles de autogobierno máximos y sin parangón en Europa, respeto y apoyo a sus culturas y lenguas e instrumentos para desarrollarlos. El pago ha sido el odio y la traición aderezado encima de la infamia de señalar a su víctima con los peores y más mendaces calificativos: opresora, represora, ladrona y tiránica. Y lo está siendo ahora, además, y de manera cada vez más hiriente y destructiva, por las instancias judiciales europeas, organismos tan desconocidos en su origen y composición como determinantes, convertidas en una especie de corte de apelación contra nuestra leyes y tribunales. A ellos les debemos la liberación de un ingente numero de asesinos etarras y, de postre, los más terribles violadores y depredadores sexuales, al tumbar la llamada doctrina Parot, que intentaba que cumplieran el máximo de las penas posibles. Luego, la sentencia de un oscuro tribunal comarcal alemán unida a la clara ineficacia de la euroorden y el choteo belga que permitieron y permiten campar a Puigdemont, y ahora esta inmunidad parlamentaria que no tiene en cuenta que cuando se presentaron a las listas, Junqueras ya estaba procesado y en prisión (y ahora ya condenado en firme) y los otros prófugos de la Justicia.
La sensación a pie de calle y de la gente del común no puede ser otra que la de algo peor que el desamparo. La percepción es la de un agravio colectivo a nuestra nación y su ciudadanía y un exquisito trato para todos quienes huyen de nuestra Justicia y allí encuentran, el caso de la etarra acusada de delitos de sangre que Bélgica se niega a extraditar es otro, refugio, cobijo y trinchera desde la que disparar impunemente toda la porquería que les viene en gana contra nosotros. 
De esa corriente, desde luego, hay un primer beneficiario, y bien lo está sabiendo leer Vox: el crecimiento del antieuropeísmo y el aumento de posiciones y pulsiones populistas, en este caso de extrema derecha, que se nutren de ello. España ha sido siempre uno de los países con mayor confianza y afecto hacia la Unión. Pero esa percepción está cambiando a pasos acelerados. Y no son los españoles los responsables. Lo son cada vez más los propios organismos de la UE que, con sus acciones, están entregando dinamita política a quienes quieren, y eso debían planteárselo, no solo hacer estallar el país, sino que también pueden hacer explotar a todo el continente. Porque esa y no otra es la consecuencia de muchas de sus acciones e inaniciones.
La vaselina ya puede comenzar a servirla a quintales, tras el regalo europeo, Papa Noel, nuestro consolador foráneo. Al fin y al cabo, de allí nos viene el castigo. Para luego, pero ya de inmediato, deben ir preparándose nuestros autóctonos Reyes Magos, porque lo peor está por venir todavía. Esa vaselina que se maliciaba Page y que habrá de suministrarse por toneladas y durante meses y quizás años. 

Adalides separatistas

Porque va a tener empujando a toda la tropa, los primeros y destacados los adalides separatistas enfrentados entre sí, pero solo por el reparto del desguace que consideran ya al alcance de la mano, y sus aliados de Podemos y los de las , por ahora ocho naciones de Iceta, amen de la ristra de cacicazgos provinciales y cantones varios.
Por el plegarse a sus deseos y apetencias es por donde le viene el trágala que se temía Emiliano, este exigido por parte del amo de su propia casa, pues como tal con el PSOE, y así es en la realidad, se comporta Pedro Sánchez. Pero ya después de traspasar la última línea de ignominia, la negociación con Bildu -quienes no han dejado ni dejan ni un instante de jalear a los asesinos de sus propios compañeros- parece que todo principio y dignidad está rendido y silenciado. Lo mismo que pisoteada, al menos una vez por día, la palabra solemnemente comprometida y ya esculpida como Palabra de Sánchez: «Con Bildu no vamos a pactar, si quieres lo digo 5 veces o 20. Con Bildu no vamos a pactar. Con Bildu, se lo repito, no vamos a pactar. Si quiere se lo repito otra vez (Televisión de Navarra)».
Sin embargo, los dirigentes socialistas y los muchos cargos de reparto, a la postre, son del partido. Esa es en el fondo y no otra su verdadera patria y los males con pan, y ya no te digo con poder, son menos. Mucho menos. Gozosos mientras dure, vamos. 
 Lo más, lo peor y me temo que por mucho tiempo, es lo que nos aguarda a los españoles. Vaselina para todos.