A QUEMARROPA

Julio Valdeón

Periodista


Quijano

A Jesús Quijano, profesor, autor de libros indispensables, le han concedido el premio Consejo Social 2019. Un galardón labrado a pulso por una trayectoria insobornable. Ahora que lloramos porque la política luce impracticable de arribistas, ahora que comerciales y cabezas de chorlito copan los puestos, ahora que los candidatos son guapos aunque no sepan hacer la o con un canuto, ahora, sí, echamos tanto de menos a figuras de su categoría. Secretario general del PSOE en Castilla y León. De cuando el PSOE era el PSOE auténtico, y no la cosita posmoderna, entrampada en sus alianzas con la hidra nacionalista, de la mano del populismo aserejé y encantada de enrocarse en una violencia dialéctica contra las otras fuerzas constitucionales. Que no hay día en que no salga una Batet, una Calvo, una Lastra, ¡un lastre!, que no les diga ultraderecha y que no grite vosotros, fascistas, sois los terroristas. Frente al estilo Redondo, ante el manual audaz, navajero, líquido, la solvencia, la honestidad y el afán ilustrado de un Quijano para recordar que otra izquierda es posible, y necesaria, en esta mi querida España en dudas y cierta, de las alas quietas, de las vendas negras sobre carne abierta. Una España mucho mejor, por tantas razones que provoca hastío enumerarlas, a la que encontró el joven profesor cuando ingresó en el PSOE, y al mismo tiempo, en cierta forma, más pobre, más dura, más cruel y sectaria. Una España que entonces parecía dispuesta a dejar atrás el revanchismo, los fuegos guerracivilistas, la pretensión de que los muertos dicten los pasos y las políticas de los vivos, y que en los últimos tiempos anda empeñada, decidida, a no dejar fémur sin arrojar a la jeta ni trinchera por excavar. Añadan que la disciplina de la que es Catedrático, Derecho Mercantil, trata de toda una panoplia de delicadas construcciones intelectuales frente a la barbarie, contrapesos legales que compensan la natural inclinación por la jungla, y obtendrán una figura política, científica, humana, ante la que no resta sino ponerse en pie y aplaudir, agradecidos.