TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


Cuando Sánchez pudo defender al Rey... y no lo hizo

24/06/2020

Siempre me ha parecido que las sesiones de control parlamentario al Gobierno quedan algo desfasadas y carecen de la calidad castelarina y de la grandeza de miras que les serían exigibles. Sirven, eso sí, para medir cómo anda la temperatura política en esto de los pactos o, por el contrario, en los distanciamientos. Y sirven también para valorar la intensidad del escaso ingenio a la hora de las invectivas que lanzan Sus Señorías al Gobierno, y viceversa. La sesión de este miércoles, empero, me pareció que contenía detalles de cierta mayor gravedad que la habitual sensación de que, en este país, Gobierno y oposición parecen incapaces de entenderse. Y es que este miércoles fue el día en el que el jefe del Gobierno podía, y debía, haber defendido al jefe del Estado. Y no lo hizo.

Gabriel Rufián, el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, vuelve a sus aires provocadores para lanzar un tremendo ataque no solo contra Juan Carlos I y sus pasadas actividades digamos 'financieras'. El republicano independentista, que fue clave en el apoyo a la investidura de Pedro Sánchez para que este pudiese formar su Gobierno de coalición con Unidas Podemos, lanzó sus rayos también contra Felipe VI y contra la institución monárquica. Estaba, desde luego, en su perfecto derecho: España es y ha de seguir siendo una democracia que debe amparar la discrepancia y las alternativas. Otra cosa es la oportunidad del momento y que ello nos guste o no, que en mi caso confieso que no.

De paso, Rufián dirigió algún venablo también contra Felipe González, a cuenta de los ahora desclasificados papeles de la CIA, que sitúan al ex presidente como conocedor de la trama de los GAL. Me recuerda al pasaje de Casablanca en el que el capitán Renault se escandaliza porque en el garito de Rick 'se juega': ¿alguien duda, 35 años después, de que González lo sabía? Y ¿merece la pena levantar ahora aquellas polvaredas, con la que está cayendo?.

Lo que me preocupó fue lo que vino a continuación. La respuesta de Pedro Sánchez a su ocasional 'aliado' de ERC consistió en una defensa de su correligionario y sin embargo no tan amigo Felipe (González). Y 'olvidó', en cambio, defender a Felipe (VI). Ni una palabra de defensa al Rey o a la Corona en medio del tremendo ataque lanzado por Rufián. Ni una alusión de pasada al menos de apoyo al monarca, que anda ahora visitando comunidades autónomas en un intento de conectar directamente con la ciudadanía tras el confinamiento.

Hubo más cosas preocupantes en la sesión de control que, con motivo de la defensa de Sánchez a su antecesor remoto González, registró el desdén de Pablo Iglesias, que en esos momentos se abstuvo ostensiblemente de aplaudir las palabras de su 'jefe': es obvio que Unidas Podemos ha convertido al ex presidente en objeto de caza y captura parlamentaria, lo mismo que al ex jefe del Estado. Ambos, Juan Carlos I y Felipe González, son lo más representativo que nos queda de la 'primera línea' de aquel espíritu constitucional del 78. Y la alianza invisible entre los republicanos de Esquerra y los de Unidas Podemos parece, en este punto, más sólida que nunca. Ambos pugnan por crear ruidosas comisiones de investigación dirigidas directamente contra el ex jefe del Estado y contra el ex jefe del Gobierno ¿Percibe Sánchez la magnitud del asunto? ¿Sabe que puede convertirse en cómplice de este intento de abrir una nueva, inesperada, época, la ruptura total con el pasado?

No sé si Sánchez lo percibe. Como ignoro si Pablo Casado y Abascal perciben que su patente hostilidad al ya cercano homenaje a las víctimas de la COVID ('homenaje al enfermo desconocido', llegó a ridiculizarlo la pugnaz Cayetana Álvarez de Toledo) es un despropósito. Porque el homenaje estará presidido... sí, por el mismísimo Rey. Ese al que Rufián ataca y a quien Pedro Sánchez pudo haber defendido y no defendió. Ese monarca que acaba de conmemorar, es un decir, su sexto aniversario en el trono. Ya solo le faltaba al jefe del Estado que ese homenaje a los muertos, nuestros padres, hermanos, amigos, y en el que él, Felipe VI, estará como cabeza visible, se convierta en otro motivo de pugna política entre la derecha y la izquierda, entre las dos Españas. No nos merecemos esto, la verdad.



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