DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Regocijo en el PP

Alguien sabía en el Partido Popular de León que el cabeza de lista al Congreso de los Diputados por esta provincia, José Miguel González Robles, había falsificado su currículo con un fraudulento título de licenciado en Derecho. Quienes lo sabían informaron a Leonoticias.com, y ahí terminaba la breve carrera política del joven, obligado a presentar la renuncia al escaño nueve días después de haber recogido la credencial. Récord sin precedente. La dirección nacional del partido encontró en la gerente provincial al chivo expiatorio. Yolanda Gutiérrez fue cesada fulminantemente acusada de la filtración. Al parecer, para la dirección del partido el delito no es tanto el fraude como la denuncia de la tropelía. 
Demasiados casos similares en la política en los últimos tiempos, así que desde Génova se instó cirugía inmediata. González, para qué más esfuerzo, aceptó el formulario para estos casos: dimisión con el fin de «no perjudicar al PP» y por «respeto a la confianza que miles de leoneses» habían depositado en él. Grave es falsificar vida y conocimientos, pero lo es más aún hacerlo con la pretensión de representar a miles de votantes, a los que se les pide su confianza a cambio de lo que acaba siendo deshonra y deslealtad.
El escándalo ha suscitado consternación en las filas del PP provincial pero también un indisimulado regocijo. Algunos no lo ocultan. Es la consecuencia de la frustrante docilidad obligada. González Robles fue impuesto en el cargo de secretario provincial del PP por su homónimo nacional, Teodoro García Egea, amigo personal del falso titulado, quien perpetró un segundo abuso: Por designación personal el amigo fue colocado también como cabeza de lista en las elecciones del 10 de noviembre, relegando al segundo lugar a Carmen González Guinda, diputada tras los comicios del 28 de abril. En ambas convocatorias el PP obtuvo solamente un diputado por León. Democracia piramidal que empieza por la cúspide. García Egea ni siquiera ha pedido disculpas a los afiliados del PP leonés. Muchos se niegan a tragar el marrón como asunto propio.