PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


El ‘toquequedólogo’

20/02/2021

España es un granero de expertos único en el mundo. Aun sin barras de bar, solo entre las terrazas y las redes sociales irrumpen cada día decenas de doctores en epidemiología, virología, inmunología... A medida que avanza la pandemia sus conocimientos son más profundos y profusos. Antes solo nos daban clases de fútbol y política, pero su sabiduría ahora lo abarca casi todo, hasta la salud pública.
La última especie descubierta  en la recia Castilla es la del ‘toquequedólogo’. El experto en toques de queda surge entre los políticos locales, sindicalistas, periodistas... no hay un perfil homogéneo, pero todos son rotundos al aseverar cuan previsible era que el Supremo tumbase el adelanto a las ocho del toque de queda de la Junta de Castilla y León. También exigen la dimisión de Mañueco, Igea y hasta del ‘segurata’ de las Cortes, y dicen que ha sido una medida ‘inútil’ para el control de la pandemia.
El ‘toquequedólogo’ se siente obligado a compartir su sapiencia, sobre todo si tras su perfil de Twitter hay una legión de palmeros que jalean cada barrabasada que suelta contra el de enfrente y se alegran, cual forofos, de la derrota ajena; aunque sea la salud y no unos votos lo que hay en juego.
Lo importante aquí es la lucha contra la pandemia y ojalá todos los políticos vivieran en el acierto permanente. Yo lamento no ser un ‘toquequedólogo’, pero parece evidente que la Junta ha patinado con su intento de acotar la vida social con el adelanto del toque de queda, pero también parece obvio que ha logrado el objetivo de frenar la brutal ola de contagios que irrumpió tras las navidades. El problema es que lo ha hecho a costa de saltarse el decreto de estado de alarma y el tiempo dirá si acaba teniendo un grave coste económico, si prosperan las demandas de los hosteleros.
Pasado un mes de aquello y con los casos de coronavirus más cerca del control, uno se plantea si no hubiera bastado con el cierre de las ocho que se ha impuesto ahora, aunque también es cierto que ahí se van a escapar los botellones y las cenas en domicilios, porque está claro que esto solo funciona cuando hay prohibiciones y multas; por las malas.
En este país, los contagios solo se frenan con restricciones, aunque los ‘toquequedólogos’ sin altura de miras brinden por una derrota judicial y olviden que esta pandemia no sabe de partidos ni votos, y que sigue dominando nuestras vidas mientras ellos carcajean.



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