Carta del Director

Santiago González

Director de El Día de Valladolid


No se puede perder otra Semana Santa

14/02/2021

A pocos días de iniciarse la Cuaresma, el tiempo de preparación para la Semana Santa, los cofrades y todos los vallisoletanos ya tienen claro que la crisis sanitaria provocada por la pandemia volverá a frustrar las bellas y multitudinarias procesiones. Por segundo año consecutivo, las imágenes religiosas se quedarán en sus templos o museos y no lucirán ante miles de cofrades y turistas por las calles de la capital y provincia. La situación es grave y la incidencia de la covid-19 ya ha provocado que la Junta de Castilla y León haya dejado bien claro a las cofradías de toda la Comunidad que no es momento para concentraciones de cientos o miles de personas, lo que parece lógico desde todos los puntos de vista, especialmente cuando aún se mantienen duras restricciones en la hostelería, el comercio y otros sectores para reducir un contagio que está poniendo en jaque a nuestro sistema sanitario.
Las cofradías han recibido el mensaje alto y claro por parte del vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, con quienes se reunieron esta misma semana. Y no fue una sorpresa, como reconoce el presidente de la Junta de Cofradías de la Semana Santa vallisoletana, aunque aún falta que el Arzobispado haga oficial esta suspensión para que no quede ninguna duda a algunos que aún mantienen esperanzas vanas o intenciones de salir con sus pasos, lo que sería un ejercicio de irresponsabilidad mayúsculo más allá de las sanciones o prohibiciones por parte de las autoridades. En general, las agrupaciones penitenciales saben que no es posible y, por ello, deben comenzar a buscar alternativas para la celebración de sus actos religiosos y sus cultos, bien sea dentro de los templos o en espacios al aire libre con la limitación de aforos que en esos momentos marque la normativa autonómica. Los dirigentes cofrades deben centrar sus esfuerzos en plantear opciones viables para salvar algunas citas importantes de la Semana Santa, cuyo componente principal es el religioso.
Por otro lado, la Semana Santa tiene indudablemente un componente económico y turístico muy importante para Valladolid y parece que por segundo año se van a frustrar los anhelos de un sector muy castigado durante toda la pandemia, que tampoco verá aliviada su situación en los próximos meses. El Ayuntamiento no se rinde y, como reconoce el propio presidente de la Junta de Cofradías en la entrevista que publicamos en estas páginas, “fuerza un poco” para al menos celebrar algunos actos en plazas públicas al aire libre y revitalizar la economía de la ciudad. No obstante, el alcalde y su equipo de gobierno deben mantener la cautela, la enfermedad y la muerte continúan en cifras muy altas como para jugar con un virus que ha demostrado su fortaleza. Sin duda, se atendrán a las normas sanitarias de cada momento y a los aforos que marque la Junta, pero no conviene a los ciudadanos que se convierta en otro pulso político entre el alcalde, Óscar Puente, y el vicepresidente, Francisco Igea, para ver quién puede más porque seguramente perderemos todos.
El único aspecto positivo de la decisión de suspender ya la Semana Santa es que aún queda mes y medio. Ello habilita un cierto margen para la búsqueda y estudio de alternativas viables, de actividades que se pueden realizar en escenarios al aire libre o en los propios templos y conventos, siempre con los aforos permitidos. Esta posibilidad no existió el año pasado cuando la pandemia nos cayó encima apenas tres semanas antes y sin tenerlo previsto, por lo que en esta ocasión debe haber iniciativas que permitan a los fieles seguir sus cultos religiosos y al resto de los ciudadanos disfrutar de la belleza artística e histórica de las imágenes vallisoletanas.
Eso sí no vendría nada mal una campaña turística animando a los ciudadanos de toda la provincia, e incluso de la Comunidad si el confinamiento perimetral se abre, para que al menos  haya cierto movimiento de visitantes. Los turistas procedentes de fuera de nuestras fronteras autonómicas este año no tendrán ocasión de disfrutar de una Semana Santa con arte, historia y solera. Habrá que espera un año más.