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Isaías Lafuente

CRÓNICA POLÍTICA

Isaías Lafuente

Escritor y periodista. Analista político


El chiringuito soy yo

02/07/2021

Lo de Toni Cantó es lo que parece. Isabel Díaz Ayuso ha creado una Oficina del Español para dar cobijo a quien, en una de sus siete vidas políticas, abandonó el barco de Ciudadanos en plena zozobra, como antes lo había hecho con UPyD, para coger el salvavidas que le ofreció el PP e intentar presentarse con trampas a la Asamblea de Madrid. Como lo descubrieron y esa puerta se cerró, ahora le ha llegado este segundo cabo al que agarrarse. Isabel Díaz Ayuso ha dicho que la idea de crear algo así la tenía desde hace mucho tiempo. Y no tenemos por qué dudar de sus ideas. Pero claro, siendo algo tan concreto y relevante, se da la circunstancia de que se le olvidó incluir la propuesta en el programa electoral con el que concurrió haca apenas dos meses a unas elecciones autonómicas en las que arrasó.

También se da la circunstancia de que el elegido ha sido siempre un feroz fustigador contra todo tipo de chiringuitos en la Administración. En la Comunidad Valenciana, sin ir más lejos, su penúltimo destino político, cargó contra "el chiringuito en el que unos señores, en nombre de la lengua valenciana, lo único que hacen es enriquecerse". Las hemerotecas y las fonotecas están preñadas de declaraciones de este tipo que cuestionarían su nombramiento según sus propias palabras. Aún no sabemos a qué se dedicará esta Oficina del español de la Comunidad de Madrid. No han sido capaces de concretarlo ni la presidenta, ni la consejera de Cultura de la que dependerá, ni el propio interesado. Únicamente, para despejar razonables dudas a los esforzados contribuyentes, que se han pasado las últimas dudas haciendo cuentas con Hacienda y ahora se preguntan cuánto va a costar esta ronda, han aclarado que la Oficina no tendrá ninguna estructura administrativa. "El chiringuito soy yo", ha llegado a decir Cantó en una televisión. Y tiene gracia que lo hayan llamado Oficina del español cuando en español, todos los sabemos, oficina hace referencia a un "departamento en donde trabajan empleados públicos o privados", en plural. Lo otro, como mucho, podría ser un asesor.

Seguro que me disculparán que me ponga tiquismiquis con las palabras, pero tratándose de lo que se trata, qué menos. Me encuentro entre el ejército de personas a las que les parece estupendo que nuestro idioma se defienda, se proteja y se difunda. Pero creo que ya tenemos suficientes instituciones para hacerlo. Y todas están en Madrid. Si la Comunidad deseaba contribuir a su empeño, con una nota dirigida a cada una de sus consejerías para implementar medidas en esa dirección habría sido suficiente y se habría ahorrado 150.000 euros que es lo que se llevará Cantó en estos dos años que quedan de legislatura. Una pasta, en español coloquial. En todo caso, auguramos un gran éxito al oficinista. Porque siendo tan nebulosa su encomienda, a poco que haga lo sacará brillo.