Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


El Rey en Cataluña

17/06/2021

Es probable que no haya imágenes del encuentro a no ser que alguno de los empresarios que asistieron a la reunión previa a la cena oficial de la reunión anual del Cercle d’Economía actúe de paparazzi y fotografíe el encuentro entre el rey Felipe VI y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, con la presencia del  presidente de Corea del Sur, , Moon Jae-in, de visita oficial en España, y de otros representantes políticos internacionales. Este es el juego del no quiero estar con el rey y del no puedo dejar de asistir a una reunión donde se hablan de las cosas de comer que importan a los catalanes más allá de la ensoñación de la independencia.  

Con foto o sin ella, Aragonès verá al rey y se situará a su lado como manda el protocolo cuando se reúnen el jefe del Estado y el primer representante de España en Cataluña, que es el presidente del Ejecutivo catalán. Que luego manifestará su decisión de no acudir a la cena oficial y de no acompañar al rey en ese acto supuso también un sainete en el seno del Govern catalán, por las excusas del propio presidente catalán, de su vicepresidente, Jordi Puigneró, y de que le tocara a la consellera de Presidència, Laura Vilagrà, encabezar la representación oficial, y se reavivará el debate sobre si debe o no haber presencia de la Generalitat en los actos en los que participe el rey, que en dos semanas tiene previstos cuatro visitas a Cataluña, tres de ellas de relevancia económica como la del Cercle d’Economía y la inauguración y primera jornada del Moble World Congress, además de la entrega de los premios Princesa de Girona.  

Cuatro citas en las que el monarca contribuirá a situar a Cataluña en el mundo empresarial y cultural en ejercicio de una de sus funciones esenciales, la promoción de todas y cada una de las partes de nuestro país. En todas ellas los desplantes juegan un papel en contra de los intereses catalanes con la demostración de una tensión institucional que no satisface, o hace dudar, a los inversores internacionales como ha ocurrido a lo largo de los últimos años del ‘procés’.   Revertir esa situación corresponde a las autoridades catalanas a la vista de que los reyes y su heredera, la princesa Leonor, acudirán a Cataluña cada vez que sea necesario, por mucho que la ANC organice quemas de retratos o protestas en uso de su libertad de expresión, aunque cada vez sea más frecuente, como la organizada por la visita del rey a SEAT, que sean   absolutos fracasos, que demuestran el hartazgo o la frustración en el mundo independentista.     

La asistencia a actos con la presencia de Felipe VI no es solo una cuestión de respeto institucional, educación y cortesía ante una situación que no va a cambiar, sino que no está reñida con la expresión de posiciones políticas soberanistas y contrarias a la Corona “que defenderemos allá donde se nos invite” ha manifestado Pere Aragonès.  Actos y palabras que evidencian un nuevo desencuentro en el mundo independentista, que no es el primero en las  tres semanas de vida del nuevo Govern encabezado por ERC, al que los antisistema, que facilitaron su investidura acusan ya de “haberse equivocado de bando”, mientras que desde Moncloa se señala la normalidad que suponen esas visitas del rey. .  



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