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Santiago González

Carta del Director

Santiago González

Director de El Día de Valladolid


Un presupuesto municipal con mucha volatilidad

31/10/2021

El Ayuntamiento está cerrando los presupuestos para el próximo año con una cifra récord (380 millones) y unas prioridades orientadas hacia la plena recuperación económica y social de la ciudad y de sus habitantes tras el largo año y medio de pandemia sanitaria. A falta de conocer los detalles de las cuentas, que pretenden ser aprobadas antes de que finalice el año, es evidente que deberán ser sensibles con las necesidades derivadas de las devastadoras consecuencias de la covid-19 en el tejido productivo y comercial de la ciudad y en el ámbito personal y familiar. En esta línea parece avanzar el equipo de gobierno al disponer la congelación de tasas e impuestos municipales para el próximo año, lo que supondrá un alivio a muchos vecinos, autónomos y empresas que han padecido los efectos adversos de la crisis sanitaria. Junto a esta decisión fiscal, las prioridades estarán marcadas por la Agenda 2030, las políticas de sostenibilidad y movilidad, así como la gestión de proyectos con fondos europeos.
Sobre el papel aparentan unas cuentas voluntaristas y bienintencionadas, incluso favorables para una gran parte de la sociedad vallisoletana, aunque será necesario entrar en el detalle y especialmente cumplirlas una vez que se aprueben. No es que me ponga la venda antes de que se produzca la herida, pero a pesar de que el equipo de gobierno presume de una buena gestión, especialmente con las ayudas puestas en marcha durante la penosa travesía de la pandemia, la ejecución de las inversiones previstas en los últimos presupuestos municipales no ha sido especialmente elevada, quedándose en un 60 por ciento en el ejercicio 2020 y una cifra similar en el actual. Evidentemente los recursos económicos son imprescindibles para alcanzar los objetivos plasmados en las cuentas y en un Ayuntamiento proceden en su mayor parte de la financiación local (transferencias procedentes de otras administraciones) y la fiscalidad municipal, aspectos ambos con llenan de incertidumbre el presupuesto vallisoletano. El desconocimiento aún de los fondos europeos que llegarán y el recién anulado impuesto de plusvalías deja al consistorio abocado a llevar a cabo las inversiones con endeudamiento y esta senda puede ser peligrosa si posteriormente no se ven colmadas las aspiraciones de que los fondos Next Generation puedan financiar algunos proyectos o de que el Gobierno pueda compensar de alguna manera la pérdida de fondos de los ayuntamientos ante la ilegalización del mencionado impuesto.
Puede que estas dificultades en la obtención de recursos sea la causa de que el Ayuntamiento no cuente el próximo año con nuevos proyectos de ciudad. Es verdad que incluye las obras de los dos elevadores de Parquesol, la conclusión de la biblioteca y el centro de mayores en este mismo barrio, la escuela infantil y la reforma del mercado municipal en La Rondilla y otras actuaciones ya conocidas. No obstante, la gran decepción de las cuentas municipales es la escasa aportación para hacer realidad el parque logístico y agroalimentario, un proyecto que colea desde 2015 y que aún parece que no está maduro para iniciar su ejecución. En este caso, la previsión del equipo de gobierno es elaborar en 2022 un estudio sobre las necesidades de las empresas castellanas y leonesas del sector para dimensionar el proyecto, algo que parece que hubiera sido necesario antes de planear una infraestructura que cuenta con el apoyo de la Junta y del Gobierno, pero que ambos tampoco han presupuestado partidas económicas inicialmente en sus cuentas.
Para una valoración más completa habrá que esperar a conocer el detalle de los presupuestos municipales, para los que se busca también el apoyo de Ciudadanos como el pasado año, sin embargo tienen demasiados factores volátiles, excesiva incertidumbre en sus números… aunque ojalá se cumpla todo lo que recogen.