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Javier Santamarina

LA LÍNEA GRIS

Javier Santamarina


Apocalypto

06/05/2022

Es difícil encontrar análisis políticos predictivos que no confundan los deseos con la realidad. Desde hace un par de décadas, la izquierda estadounidense ha augurado un dominio aplastante de los demócratas al reducirse el peso demográfico de los blancos. Para ser más precisos, de los hombres heterosexuales caucásicos no universitarios; supuesto bastión de los republicanos.

Según este argumento, un votante está condicionado por su origen y no por el valor de la propuesta política o la gestión pública; esta idea pulula por Estados Unidos durante los últimos años. Los analistas han obviado el fracaso indicando que Donald Trump fue una excepción al no ser un político tradicional.

El valor de la democracia no reside en el talento de los gobernantes o en el acierto de los votantes en la elección; más bien se sustenta en el límite temporal de gobierno y en el cambio de los líderes por vías pacíficas. Otro activo es la dispersión del poder que impide los errores mayúsculos y caprichosos, aunque la ausencia de violencia es la demostración de su popularidad social.

El apoyo a Joe Biden ha caído en picado por múltiples causas, aunque injustamente una guerra pueda mitigarla si la inflación baja y los correos electrónicos de su hijo no le afectan. Su fragilidad física va a ser una variable analizada en su política exterior y la necesidad de satisfacer a la élite de su partido ya que su soledad es real.

La izquierda observa la vida desde una perspectiva maniquea. En el mundo existen buenos y malos, siendo los primeros solo los que piensan como uno. Esta simplificación ha llevado a las bases de los partidos socialdemócratas occidentales a estar escorados a la izquierda. Su desprecio a la libertad, la nostalgia soviética y su dogmatismo fanático les hace ser inflexibles en la gestión. La invasión rusa les ha dejado impactados, porque asumían honestamente que el Mal que existía en el mundo solo era fruto de las injusticias sociales y culturales de la derecha.

En política exterior el pragmatismo y el realismo son indispensables para desarrollar una estrategia sólida de paz. Irónicamente, un gasto en defensa creíble puede ser el único medio efectivo para evitar una guerra. Existe una contradicción en la política estadounidense al penalizar la extracción del gas natural propio e intentar reducir la dependencia energética europea. Es curioso que la izquierda americana defienda la tiranía de la voluntad, cuando duda de la libertad y defiende el determinismo.