CARTA DEL DIRECTOR

Óscar Gálvez


Pactos y sacrificios

Tras las elecciones del 26 de mayo, los equipos de dirección de los partidos se tomaron los primeros siete días para analizar el nuevo escenario político y tantear las opciones de éxito o fracaso de cara a los inaplazables contactos que tarde o temprano tendrían que comenzar para pactar alcaldías. Ese momento llegó, ha sido esta semana que ahora se cierra y esa calma tensa de la jornada ha desembocado en algunos casos en sorpresa, que puede evolucionar a tempestad o quedarse en marejadilla por aquello de la disciplina de partido y de que, a una mala, siempre se pueden encontrar compensaciones para quien pueda salir perjudicado. El órdago que Ciudadanos ha lanzado al Partido Popular de Castilla y León exigiendo que Jesús Julio Carnero no repita como presidente de la Diputación de Valladolid ha dejado sin efecto por ahora el movimiento que un nutrido grupo de concejales electos del PP había comenzado nada más acabar el recuento de votos el día 26 para que éste siguiera al frente de la institución provincial. Era un intento de los concejales más fieles de ponerle las cosas difíciles al presidente nacional, Pablo Casado, porque se sabía con anterioridad que desde Génova la candidatura de Carnero no era bien vista. La jugada estaba clara: si en el momento en el que el partido tenía que tomar la decisión una buena parte de los concejales de la provincia estaban ya posicionados con el presidente en funciones de la Diputación, las posibilidades de que el máximo dirigente del partido en Valladolid volviera a ser candidato aumentaban. O eso, o riesgo de rebelión. Quién sabe si incluso a lo abulense. Y ya se sabe en Génova y en María de Molina cómo ha acabado la guerra política del PP de Ávila. 


La exigencia de Ciudadanos deja en el aire el recorrido de esa iniciativa, pero va a generar tensiones y, muy posiblemente, dejar heridas. Aunque no es ninguna sorpresa que los naranjas rechacen investir a Carnero como presidente, el veto anunciado este jueves –junto a Javier Lacalle en Burgos y Alfonso Polanco en Palencia– sí adquiere otra dimensión desde el momento en el que ha pasado a formar parte de la negociación para que el PP mantenga el Gobierno de Castilla y León, en este caso con Alfonso Fernández Mañueco al frente. Hace cuatro años que Ciudadanos ya dejó claro que sería la última vez que daría sus votos a Carnero, pero una cosa es que en la próxima constitución de la Diputación se viera obligado a negárselos en base a ese acuerdo tácito de 2015 y otra que ahora figure en las condiciones de investidura del máximo responsable regional del partido. Aunque posiblemente el presidente de la Diputación nunca debió llevar adelante esta última intentona, a la que el propio Fernández Mañueco le alentó en abril en un mitin de la plaza de San Pablo en presencia de Casado, la exigencia de Ciudadanos puesta sobre la mesa de negociación para amarrar la Junta pone al aspirante popular a presidir Castilla y León en la complicada tesitura de tener dejar a los pies de los caballos a quien él mismo aupó en ese acto de campaña electoral. Dado que el presidente nacional tenía ya entonces en mente otros nombres para la Diputación, ese respaldo al presidente provincial se interpretó como un zasca en público del propio Mañueco a Casado. 
El sacrificio que exige Ciudadanos supone que para ganar la Junta el PP tiene que ‘renegar’ de uno de los pocos presidentes provinciales que desde el plano interno, orgánico de partido, salió airoso de las elecciones municipales del día 26. De hecho, exceptuando Valladolid capital, donde el socialista Óscar Puente obtuvo una amplia victoria sobre el PP y revalidó las opciones de renovar en la Alcaldía, el PP recuperó importantes municipios de la provincia y obtuvo en el conjunto de la provincia más votos que el PSOE. De hecho, esta circunstancia pesa como una losa sobre la secretaria provincial del PSOE, Teresa López, que pese al buen momento de forma electoral socialista no invirtió el signo político en Valladolid e, incluso, no pudo retener la Alcaldía de Medina del Campo que ella misma ha gestionado estos cuatro años. Pese a sus malos resultados globales y a que hay una corriente crítica de concejales que pretende apartar a López de la Diputación tiene ella hoy más posibilidades de recoger su acta como diputada que Jesús Julio Carnero. Si ya lo tenía difícil, con la nueva hoja de ruta del PP hacia la Junta ya parece tenerlo imposible. 


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Reconozcámoslo: decir que eres de Valladolid en León, en Burgos, Salamanca o Palencia suele ir acompañado de la respuesta: «¡Vaya! De Valladolid!»