Carta del Director

Santiago González

Director de El Día de Valladolid


Fondos europeos para una mirada a largo plazo

25/04/2021

El final de la pandemia se aproxima con la vacunación masiva que permitirá alcanzar una inmunidad de rebaño en los próximos meses, con seguridad antes de acabar el año. Por eso ahora, en el momento en que la crisis sanitaria ve ya la luz al final del túnel, es la hora de pensar y trabajar en remontar la crisis económica provocada por los efectos colaterales de la covid-19. El importante hachazo sufrido por muchos sectores, especialmente los relacionados con los servicios, la hostelería y el turismo, ha provocado terribles efectos en el mercado laboral y en la actividad empresarial, que ahora hay que revertir con esfuerzo y presupuesto público. Los 750.000 millones de euros que Europa destinará a ayudas a fondo perdido y créditos, de los que 140.000 llegarán a España, suponen un nuevo ‘plan marshall’ para reconstruir todo lo que la pandemia de la covid-19 ha destruido en poco más de un año.
Este maná millonario, que será el impulso más importante en la historia de la Unión Europea, también tendrá su repercusión en Valladolid. Administraciones públicas y empresas llevan meses posicionándose frente a las prioridades marcadas desde las instituciones europeas y el Gobierno español. Evidentemente, la movilidad ocupa una buena parte de las iniciativas municipales marcadas para recibir el dinero de Bruselas, aunque llegará a través de Madrid y de las comunidades autónomas, muchas de ellas ya puestas en marcha o proyectadas por el Ayuntamiento para adaptarse a las reivindicaciones y exigencias del siglo XXI. 
Está claro que prácticamente todas las actuaciones se llevarán a cabo de todas formas, aunque los fondos europeos ayudarían a acortar los plazos y desarrollar más rápidamente un modelo que prioriza un transporte público tecnológico, sostenible y basado en energías limpias. Peatones, bicicletas y autobuses serán los reyes en un área significativa del centro de la ciudad, donde se pretende disminuir las emisiones y la contaminación.
Otra parte importante de los proyectos que esperan el maná europeo corresponden a empresas privadas, que han sido principalmente las que han sufrido los efectos económicos de la pandemia. Con una visión de futuro, el sector industrial ha puesto la mirada en una decidida apuesta por la automatización de procesos, la digitalización y la huella medioambiental, es decir en un paso de gigante hacia la industria 4.0 que pueda cerrar la brecha existente en este ámbito con otras comunidades autónomas y otros países europeos que nos llevan bastante ventaja en estos momentos.
Las exigencias para una buena gestión y administración de los miles de millones que llegarán de Europa debe ser máxima. En primer lugar, el Gobierno de España debe realizar una distribución ajustada a criterios lógicos y objetivos sin favorecer a socios nacionalistas ni a colores políticos. La Comisión Europea debe velar por un buen reparto territorial que ofrezca la posibilidad a todos de superar las actuales dificultades económicas y sociales, pero no solo eso. También hay que requerir una utilización eficaz y eficiente a las receptores de las ayudas o créditos, ya que el esfuerzo de todos no pueden dilapidarse en proyectos o iniciativas con escasa rentabilidad económica y social. Empresarios y políticos deben alzar la mirada al frente y pensar en el medio y largo plazo para dar un salto cualitativo, adaptarse a la tecnología y exigencias medioambientales del siglo XXI y entrar de lleno en una sociedad que exige una alta competitividad, un fuerte compromiso ambiental y una tecnología que permita pelear en un mercado global. Es ahora o nunca, las oportunidades no se repiten.