COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Difícil de explicar

Es difícil de explicar cómo después de una reunión entre dos interlocutores uno de ellos sale a la palestra para confirmar que se ha alcanzado un acuerdo y da algunas claves del pacto, y el otro afirma que no se ha llegado a tal punto sino que se seguirá hablando de lo divino y lo humano y que no todo el pescado está vendido, aunque deje entrever que está bastante apalabrado. Mientras que la candidata de Vox a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio airea que ha alcanzado un pacto con Isabel Díaz Ayuso, la candidata del PP, que incluye la presencia de Vox en el gobierno autonómico con una representación proporcional a sus escaños, la interpelada ni confirma ni desmiente, utiliza la perífrasis y dice que aún quedan muchas conversaciones pendientes        

Inexplicable que desde Ciudadanos se afirme que no se ha alcanzado ningún acuerdo para la  Mesa de la Asamblea de Madrid y a continuación la votación arroje el resultado previsto de que sea presidente el candidato propuesto por Ciudadanos con los votos del PP y Vox. Blanco y en botella. Y otro tanto pasará en la Asamblea de Murcia

El partido de Albert Rivera manifiesta un cierto ‘asquito’ –expresión de Rocío Monasterio- a pactar con Vox pero a la hora de la verdad no renuncia a sus votos, y aún mantiene la postura de que no entra en gobiernos en los que esté presente el partido de ultraderecha. Sin embargo también desde el PP completan la pinza y por boca de su secretario general, Teodoro García Egea, afirma que PP, Cs y Vox van a pactar en todos los territorios en los que puedan, y la defensa de sus portavoces es a media voz, porque mientras afirman que mantienen el cordón sanitario hacia Vox les desmienten los hechos concretados en nombramientos a su favor pero que resultan de menor cuantía en relación con las presidencias autonómicas. Pero antes del sábado Ciudadanos se verá en la tesitura de apoyar gobiernos municipales con Vox dentro y explicarlo, o dejar que gobierne la lista más votada, generalmente la del PSOE. Los dos partidos están en rumbo de colisión. A ver quien se aparta antes.

No menos difícil de entender es el nuevo concepto “gobierno de cooperación” puesto en circulación por el tándem Pedro Sánchez-Pablo Iglesias. La interpretación más plausible es que se trata de un gobierno integrado mayoritariamente por ministros de militancia socialista al que se añadirían independientes designados o sugeridos por Unidas Podemos, con exclusión del líder del partido morado de la mesa del Consejo de Ministros. Como la expresión es novedosa pueden darse otro tipo de definiciones que se acomoden a situaciones distintas. On verra, que dicen los franceses.

De la reunión entre ambos, Iglesias ha vuelto a salir como socio preferente pero sigue con la mosca detrás de la oreja porque, como no se cansan de repetirle los dirigentes socialistas, además de “no sumar” tampoco pueden asustar al resto de socios necesarios. La decisión del PP y de Ciudadanos de no facilitar la investidura de Pedro Sánchez demuestra una vez más hasta que punto en la política nacional manca finezza y queda en nada la posibilidad de romper los bloques ideológicos y buscar fórmulas transversales como en otros lugares de Europa. 


Las más vistas

Opinión

Caemos mal

Reconozcámoslo: decir que eres de Valladolid en León, en Burgos, Salamanca o Palencia suele ir acompañado de la respuesta: «¡Vaya! De Valladolid!»