UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


A la espera

Otra vez a la espera. Se mire adonde se mire, todo está otra vez en trance electoral, con las expectativas abiertas de nuevo, ahora para las elecciones del próximo 26 de mayo. Y no sólo porque en ellas vayan a elegirse concejales, parlamentarios autonómicos y europarlamentarios, que ya sería razón suficiente, sino también porque a estas alturas todo indica que no se avanzará en la formación del nuevo gobierno de la nación hasta que estas elecciones no se hayan celebrado. No está claro que el resultado de éstas vaya a influir en lo otro, pero tampoco es descartable. Quizá haya quien esté a la espera de comprobar si recupera espacio, o si mantiene el que ha ocupado en las recientes elecciones generales, para confirmar o modificar su posición política, o sus intenciones en cuanto a la relación con otros grupos, o su actitud y su discurso. Nada de esto es especialmente extraño. La política no funciona con compartimentos estancos y unas cosas influyen sobre las otras porque no hay una separación tajante entre los distintos niveles institucionales en que se desarrolla la actividad pública.
Solo que esta vez el asunto es como más interesante. Tal vez por la cercanía, porque hasta ahora, salvo en la primera ocasión allá por 1979, no se había dado esta circunstancia de tanta proximidad y coincidencia entre procesos electorales, la expectación es mayor. Todo el mundo ha echado sus cuentas y ha llegado a sus conclusiones: si se mantiene la tendencia de voto de unas elecciones a otras, que es posible; si luego se podrán hacer sumas y en qué dirección, que ya veremos; si el nivel tan elevado de participación se mantendrá, que no es probable, etc.
Pronto lo sabremos. Pero miren una cosa: en cada trance electoral hay circunstancias propias; lo normal es que el voto que está especialmente ideologizado se mantenga idéntico en el tiempo y en el espacio, sean las elecciones que sean; pero ese voto no es demasiado, ni para unos ni para otros. Hay un porcentaje importante sobre el que influyen esas circunstancias que decía, las personas de los candidatos, el tamaño de la población, la gestión efectuada, los programas comprometidos, el mayor o menor conocimiento, etc. Más en las municipales que en las otras; pero eso está ahí, y habrá que verlo, que es lo más interesante de la democracia.