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Víctor Arribas

VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El reaccionario

26/09/2021

Hubo un tiempo en el que a los artistas se les catalogaba por su forma de pensar... siempre que no fuera la correcta. Ese tiempo oscuro, plagado de sombras y de persecuciones, empezó hace muchas décadas pero se extiende hasta la actualidad con un manto de intolerancia que ha mutado desde las posiciones sesenteras de la cultura hippie, prohibido prohibir y toda aquella impostura, hasta la actual cultura del acoso al que discrepa del pensamiento uniforme, y del derribo de todo aquello que estorbe, sean símbolos de la historia o costumbres arraigadas que ahora se consideran inaceptables. Los movimientos radicales se siguen apoderando del discurso y de las calles, que consideran propios e inalienables. Y así, las manifestaciones culturales plurales van extinguiéndose como paradigma de la libertad de elección personal y se van sumando al ejército de juzgadores y acosadores morales instalados en las élites.

El cineasta nonagenario que este fin de semana ha estrenado su película número treinta y nueve como director vivió en su día ese calvario de la intolerancia por su forma de pensar, por las ideas que desarrollaba en sus obras. Hubo un Clint Eastwood considerado reaccionario porque interpretaba a un policía con comportamientos racistas que se tomaba la justicia por su mano y ejecutaba sin juicio a los asesinos en serie. Si nos hubiéramos atenido entonces a las descalificaciones sobre su cine, no habría llegado a la media docena de películas, tal fue la campaña que soportó. La veda se prolongó durante muchos años, hasta que alguien descubrió que su pistolero Munny se jugaba la vida por defender a un grupo de mujeres hostigadas por los caciques locales. No se podía seguir calificando a Easwood de peligroso ultraderechista, y entonces pasó a convertirse en un director modélico con un admirable sentido social. Quienes le encumbraron tras vilipendiarle destacaban que hizo una biografía de una estrella musical de color, que plasmó los ambientes LGTB de la muy puritana ciudad de Savannah, que glorificó la eutanasia, combatió el apartheid y diseccionó a un viejo ex marine racista que se hace amigo inseparable de un vecino oriental. Demasiado progresismo para un xenófobo peligroso.

Ahora esa crítica y esa masa social que le condenó primero y le absolvió con bula caprichosa después prefiere ignorar las incorrecciones seniles del ex alcalde de Carmel, para no descubrir más de lo que ya está al descubierto su propia incoherencia. Han pasado por alto su frase reactiva (“Vivimos en una generación de maricas”) y sobre todo su campaña a favor de Trump. Cry, macho.