ZARANDAJAS

Pablo Álvarez

Periodista


Ánimo

27/09/2020

A Jorge le dijeron en la obra en la que tenía que instalar unas puertas que ni se le ocurriera aparecer por allí en un tiempo y que mandase a otra persona para no retrasar todo. A Enrique, su compañero de una gran fábrica de automóviles le inquirió que qué hacía allí trabajando, si habían confinado a su pueblo, aunque él llevaba sin pisar por allí y sin ver a su familia varias semanas. A Gerardo le han anulado varios pedidos de sus pastas, simplemente por el hecho de que en la caja pone la dirección en la que aparece el nombre de Pedrajas de San Esteban. 
Esteban, Pedro, Carlos, Maricarmen, Estefanía, Leticia… desde agosto no aparecen por el bar donde no fallaban cada viernes a tomar unas cañas después de trabajar. A Joaquín y a Elena les querían echar del hotel donde habían contratado sus vacaciones en una isla porque en su DNI ponía que su dirección era de Íscar y como mal menor les dejaron alojarse durante una semana, pero sin salir de la habitación; aunque nada tuvieran que ver con el dichoso bicho. 
Las situaciones son reales. Los nombres los he cambiado (al igual que los productos que venden) para no marcarlos más. Son los daños colaterales de un confinamiento, concretamente del que afecta a Íscar y a Pedrajas de San Esteban. Sus casos no saldrán en los titulares ni abrirán informativos. Y si algún responsable sanitario lee esto pensará que es pecata minuta si se compara con el bien mayor que es salvar sus vidas sin darse cuenta de que ese señalamiento los está hundiendo.
En los años ochenta, si alguien contraía SIDA enseguida se asociaba con las drogas o la homosexualidad, por ser los colectivos más afectados. Han hecho falta décadas de educación para corregir esa percepción. Pero ahora volvemos a cometer ese error de pensar que quien se contagia del bicho es porque se lo ha buscado. Si enfermas es porque quieres, porque has sido un irresponsable. Una simplificación que ayuda a los políticos a quitarse de encima responsabilidades, de excusa para no asumir sus errores y por lo tanto para empecinarse en tomar medidas que, a la vista de los resultados son, como mínimo, deficientes. 
Para quien no los conozca, Íscar y Pedrajas no son solamente los pueblos del doble confinamiento. También son los pueblos de las puertas (Íscar) y de los piñones (Pedrajas), son los pueblos con unas gentes que saben sobreponerse a la adversidad, forman parte de unas de las comarcas más industrializadas de esta Comunidad gracias al empuje de muchos emprendedores en los años 60 y 70 y con generaciones nuevas que apuestan por desarrollar proyectos profesionales en la tierra que los vio nacer y crecer. Son gente que ama su tierra y que lo que necesitan son más ánimos y apoyos (económicos y sociales), más médicos y enfermeras… y no tantas reprimendas ni tantos guardias armados a la entrada del pueblo como si se tratase de delincuentes. 
Ánimo. 



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