DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Culebrones de verano

No son pocos los indicios que ha ofrecido (y ofrece) el verano sobre la forma de gobernar y de hacer oposición política en Castilla y León. El nuevo gobierno de coalición (PP y Cs) en la Junta avanza aparentemente engrasado, con la explícita definición de competencias que tienen fijadas cada una de las diez consejerías y que, por si hubiera alguna duda, no hay más que releer el Bocyl del pasado 2 de agosto. Y digo lo de aparentemente por los dos estilos que se aprecian en las filas de Ciudadanos y en las del PP, socios de un Ejecutivo en el que la figura del presidente, Alfonso Fernández Mañueco (PP), sube enteros merced a un perfil más institucional y de liderazgo regional –¡ojo!, en el que los asuntos de interés nacional también tienen cabida-, en comparación a su vicepresidente y portavoz, Francisco Igea (Cs). Al responsable de Ciudadanos en la Comunidad se le nota esa lógica inexperiencia en política autonómica, donde las batallas se ganan a pie de calle y en contacto directo con las personas y no tanto a golpe de titular o de twit. Diría yo que, salvo honrosas excepciones, como el consejero de Empleo e Industria, más avezado y ducho en estas lides, la mayoría de los máximos responsables propuestos por la formación naranja precisa de un proceso de adaptación y conocimiento de los entresijos de la Administración regional. Eso, en verdad, no es ningún pecado y, si hay voluntad, se acaba corrigiendo con el paso del tiempo. 
Este mes pasado también nos deja otras pinceladas no menos descriptivas, como el culebrón del uso del apartamento de las Cortes por parte del nuevo presidente de la Cámara. Si esa es la principal noticia de agosto, mal vamos. Porque la cuestión no es si el actual jefe del legislativo ocupa o no una estancia que, por ley, tiene el derecho a hacerlo, sino que, más allá de cualquier gesto ético, lo que escuece realmente en el ánimo es la incoherencia de unos emolumentos salariales que, junto a las generosas dietas, llaman cuanto menos la atención del más incrédulo. Y en esto nadie se libra. Seguramente el calor estival haya hecho mella en muchos de nuestros dirigentes, incluso en la oposición, más pendiente de esos lances que, como los culebrones de verano, acaban en el olvido general mientras los principales problemas persisten.


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