PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


¿Y ahora la Semana Santa?

06/02/2021

Hay muchos días que esto parece todo una broma. De las buenas, a caballo entre El Show de Truman y las galas aquellas de Inocente, Inocente. De esas en que hay tanta gente compinchada que es imposible que no nos las creamos. Una broma de mal gusto que nos tiene medio confinados en casa y con la paciencia cada vez más al límite.
El hartazgo empieza a ser mayúsculo. Más cuanto más has restringido tu vida para tratar de protegerte y proteger. Supongo yo que los sanitarios llevarán semanas muy  por encima del límite, cansados de exprimirse en el trabajo y de ver luego las terrazas llenas al regresar a su ‘autoconfinamiento’. Supongo yo que los fijos de esas terrazas y las quedadas domiciliarias también estarán hartos, aunque menos. Cada uno a su nivel, pero todos hastiados de esta vida pandémica para la que nadie nos había preparado. Cada uno a su nivel, pero todos ansiosos por recuperar rutinas y estrés, risas y abrazos, planes triviales y viajes soñados...
Pero el hastío y las ansias de normalidad de la ciudadanía no pueden servir de coartada para que nuestros políticos lancen mensajes tan optimistas que se muevan en la frontera del engaño y la irresponsabilidad.
Lo más gordo ha sido lo de la ministra de Turismo, la vallisoletana Reyes Maroto, quien no ha dudado en lanzar una declaración en forma de caramelo (para los ciudadanos y para el sector turístico) en la que decía que la libre movilidad nacional se podría recuperar en Semana Santa, rememorando el ‘Salvemos la Navidad’, pero en versión primaveral.
¿A qué juegan? Todos estamos a deseo de hacer un viaje y hasta valdría casi con poder planearlo. Y queremos volver a irnos de bares. Y comer con nuestra familia. Y dejar de saludar con el puto codo. Y tirar a la basura el montón de mascarillas que almacenamos.
Pero no toca. Ahora toca hablar de prudencia, de no volver a cometer el error de navidades, de descender esta tercera ola con calma, de dar tiempo a que las vacunas lleguen a la mayoría, de dejarse de declaraciones que parecen una broma... Pero, claro, hay ciertos políticos que viven del buenismo, que no quieren ni hablar de que la pandemia está causando estragos, que las muertes se van a disparar estos días, que los hospitales siguen llenos de pacientes covid y que sus unidades de críticos resisten por los milagros que hacen los médicos; no por los discursitos de algunos.



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