CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Lo primero, la salud

27/02/2021

El inefable Fernando Simón ha dicho que tiene más peligro ser costalero en un paso de Semana Santa que acudir a una de las manifestaciones en apoyo de la Mujer Trabajadora. Con lo fácil que era declarar que el peligro de contagio es alto en un caso y en otro, y que lo mejor es actuar con la máxima prudencia… Pero el conocido epidemiólogo no es de los que se inclinan por la prudencia, sino por transmitir lo que conviene al gobierno.

La Semana Santa está en veremos, y las manifestaciones del 8 de marzo con gente importante de Podemos alentando la participación … hasta que Sánchez se ha manifestado en contra. Así que lo que toca ahora es esperar, para comprobar si los podemitas que han hecho proselitismo finalmente se quedan en casa o, por el contrario, vuelven a tensar la cuerda con la parte socialista del gobierno al que pertenecen. Porque al menos Montero ha advertido que finalmente no acudirá a ninguna manifestación pero sí a alguno de los actos que se celebran ese día. Actos en los que, evidentemente, no es fácil que se cumplan las normas de protección.

No se puede olvidar que existe toque de queda en gran parte de España, que también en gran parte se han cerrado los comercios y la hostelería o están sujetos a horarios y reglas muy estrictas. No hay que olvidar tampoco los controles para impedir el paso a las áreas restringidas de salud, o a quienes reciben en su domicilio a más personas de las autorizadas. Si alguien debe dar ejemplo de respeta las normas son precisamente los miembros de los gobiernos que las imponen, y solo faltaba a esta pobre España que algunos de sus gobernantes se tomen las normas anti covid a título de inventario.

Pobre y desesperada España que según el INE ha alcanzado la cifra de cien mil muertos por covid, y que tiene a su población atemorizada. Parte de ella se encuentra además en la ruina porque el bicho se ha llevado por delante su negocio y su trabajo, y la única esperanza es que la vacuna y el cumplimiento estricto de las normas traigan la salvación.

El año pasado la asistencia a la manifestación provocó miles de contagios por covid, entre ellos el de la vicepresidenta Carmen Calvo –que todavía sufre secuelas- y el de la ministra Montero, que pasó la cuarentena con menor gravedad. Que la ministra de Igualdad y su pareja prioricen sus objetivos políticos a la lucha contra la pandemia no es de recibo. Demuestran así su irresponsabilidad, su falta de solidaridad y lo poco que les importan los españoles. Y encima, el inefable Fernando Simón se sube a su carro.

Aquí no se discute si Semana Santa sí o no, sino si se puede tolerar que miembros del gobierno se obcequen en sus políticas de gestos y no asuman que la salud es lo primero.



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