Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La culpa es de Estrasburgo

21/06/2021

Este lunes Pedro Sánchez ha convocado en el Liceo a 300 personalidades que se mueven en las más altas esferas políticas, empresariales, financieras y mediáticas. El presidente cuenta con su apoyo previo, que se visualizó la semana pasada durante las jornadas del Cercle de Economía, donde se demostró que al poder económico cuesta mostrar sus discrepancias con el poder político.

El acto del Liceo se ha organizado con un único objetivo: el renacimiento de un presidente vapuleado en las elecciones madrileñas, que provocó el indeseable vuelco en las encuestas. La maquinaria Redondo se puso en marcha una vez más – acumula fracasos pero también éxitos indudables- y ha redactado discursos, medido presencias y ausencias, y preparado frases contundentes para potenciar la figura de Sánchez y golpear a un Pablo Casado que vivía momentos de euforia. Estrategia inteligente. Pero que se convierte en irritante cuando lo que busca es que los españoles comulguen con ruedas de molino.

Por mucho que Sánchez y su equipo machaquen con que busca la convivencia y normalizar la convivencia entre Cataluña y el resto de España –el presidente no dice el resto de España, sino Cataluña y España, un triunfo del lenguaje secesionista- lo que habría que preguntarse es qué significa para Pedro Sánchez las palabras normalización y convivencia. A lo mejor lo explica este lunes en el Liceo y consigue convencer a los millones de españoles que dudan –dudamos- de esos indultos y los consideran una maniobra innoble por la que Sánchez concede importantes prebendas a los condenados a cambio de nada. Bueno, sí, a cambio de que le sigan votando en el Parlamento y le garanticen su continuidad presidencial.

La maquinaria de Moncloa, eficaz, explica a quien le quiere oir que los indultos son parciales, se acaba el cumplimiento de las penas de prisión pero no la inhabilitación. Y también explican que si algunos de los indultados reinciden, se vuelve a la situación anterior. Deben creer que los españoles no tienen mucha cabeza. Y con un tono de voz secretista, cuentan que una de las razones de los indultos es que el tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo va a dar la razón a los condenados, y por tanto hay que neutralizar ese fallo que desprestigiará a la Justicia española. Pues claro que es probable que Estrasburgo se manifieste en contra de la condena de prisión ... pero es porque el gobierno se lo ha puesto en bandeja a los abogados defensores, que argumentan que la mayor prueba de que la condena es injusta es que el gobierno lleva meses preparando los indultos.

Si los indultos sirven para que efectivamente acabe la pesadilla independentista, bienvenidos sean. Pero es lógico el escepticismo: los independentistas insisten en que no renuncian a ninguno de sus objetivos. Y así como la palabra de Sánchez vale poco, los separatistas han cumplido siempre con lo que decían que iban a hacer. Siempre.



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