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Pablo Álvarez

ZARANDAJAS

Pablo Álvarez

Periodista


Pasotismo

08/10/2021

¿Hasta cuándo van a seguir las instituciones empeñadas en los presupuestos participativos? No hay más que echar un vistazo a los datos de participación para darse cuenta de que son unos presupuestos de todo menos participativos. En este caso, lo mismo da el caso del Ayuntamiento de Valladolid como la Diputación, cada uno de un signo político. En la ciudad han votado 7.274 vecinos, lo que representa uno de cada 40 empadronados, y en la provincia 4.321, o lo que es lo mismo 18 por pueblo. ¡Y tienen el valor en la institución provincial de sacar pecho y presumir de que se ha multiplicado por siete!
Las instituciones lo han intentado, pero se han dado de bruces con la realidad. Los ciudadanos pasamos, votamos cada cuatro años y pedimos que no nos molesten. Claro que esta generalización, como todas, tiene excepciones -muchas- de gente comprometida y con muchas ganas de participar de los asuntos que les rodean, pero no dejan de ser minoritarias. A las pruebas me remito.
¿Por qué es más democrático que 11.500 vecinos decidan sobre el destino de unos fondos de las cuentas públicas en lugar de que lo hagan los representantes elegidos cada cuatro años en las respectivas instituciones?
La puesta en marcha de este modelo participativo surgió de una voluntad política, sin demanda social. Y por mucho empeño y recursos que pongan en sacarlo adelante, me temo que la participación no va a ser mayoritaria en ningún caso. A lo mejor, dentro de 25 años todo ha cambiado y me tengo que comer estas palabras, pero en un futuro próximo no parece que tenga visos de cambiar.
Sí que reconozco como una de las grandes bondades de este modelo es la detección de pequeñas intervenciones (por el volumen de inversión) que provocan grandes cambios en los barrios. No son los megaproyectos con los que todo regidor querría pasar a la historia, pero sí actuaciones que mejoran el día a día. Parte de la ciudadanía y son eminentemente útiles.
¿No podría haber otra forma de llevarlas a cabo sin necesidad del paripé de las votaciones? (Pregunta retórica) Los presupuestos, desde el inicio de los tiempos, se utilizan como arma de promoción política. Incluyen las inversiones de los que mandan y estos (con independencia del color, pues todos obran igual) las ‘venden’ como su logro particular. Cualquier idea externa se rechaza, aunque tenga sentido y sea necesaria, simplemente por el hecho de que no la puede vender como idea propia y no puede colgarse la medalla. De eso van, de medallas. Veremos las que se cuelgan los próximos meses.