CARTA DEL DIRECTOR

Óscar Gálvez


Segundo asalto

El CIS, tal y como ocurrió hace un mes en la antesala de la campaña electoral de las generales del 28 de abril, vuelve a marcar una referencia antes de pasar por las urnas el próximo 26 de mayo. En realidad, de interés directo para los vallisoletanos, lo que ofreció este jueves es una foto fija de cómo podría quedar el próximo parlamento autonómico de Castilla y León, donde es seguro que quienes resulten elegidos procuradores (15 por la provincia de Valladolid) elegirán un presidente nuevo tras la retirada de Juan Vicente Herrera. Lo que no está claro es de qué partido será el nuevo timonel de la Comunidad. Alfonso Fernández Mañueco (PP) y Luis Tudanca (PSOE) llegan igualados a la campaña, apenas separados por poco más de un punto en intención de voto y de uno o dos procuradores en las Cortes. Sin embargo, esa igualdad que proyecta el CIS es en sí misma un hecho noticioso dada la historia de derrotas que acumula el socialismo de Castilla y León desde los años ochenta. Su recuerdo de gobernar la región se reduce al periodo 1983-1987, en la primera Legislatura posterior a la aprobación del Estatuto de Autonomía. Perdió el poder a la primera de cambio cuando un joven y ambicioso José María Aznar se hizo con la Presidencia de la Junta, apoyado por el CDS y beneficiado por toda la ola de desprestigio que supuso la campaña puesta en marcha por Aznar desde la oposición contra el presidente socialista Demetrio Madrid a raíz de un proceso judicial, por el que presentó su dimisión. De aquello salió absuelto obteniendo una victoria ética y moral, pero su partido quedó condenado a tres décadas de ostracismo en la política autonómica.  
El rastro del PSOE en la Comunidad solo puede encontrarse desde entonces en los gobiernos municipales, y ni siquiera en todas las épocas. Lo poco que pudo conservar tras la pérdida del poder regional fueron algunos ayuntamientos, como el de Valladolid, al frente del cual se encontraba Tomás Rodríguez Bolaños desde 1979. Como en la mayoría de las capitales, la corriente social a favor del nuevo Partido Popular que Aznar había empezado a liderar en 1990, le llevó a la oposición en 1995, cuando Javier León de la Riva se hizo con el bastón de mando. Y al igual que a Bolaños, a todos los demás. El PSOE pasó un lustro prácticamente desaparecido en Castilla y León y solo a partir de 2003 empezó a recuperar algo de poder local, consiguiendo las alcaldías de algunas capitales como Segovia, León y Soria. Otras se le resisten desde aquel tsunami de 1995, como Salamanca, donde 24 años después aún le va a quedar lejos la posibilidad de gobernar. En medio de ese estado de resignación de poder aspirar sólo a dirigir ayuntamientos llegó en 2015 la sorpresa de Valladolid. Con los peores resultados del PSOE en la capital en más de 30 años, otro socialista, Óscar Puente, logró la Alcaldía mediante pactos de izquierda, un escenario que puede repetirse tras las elecciones del domingo 26.
La entrega del CIS no ofrece estimación de resultados en Valladolid. Tan solo recoge estudios demoscópicos de las cinco primeras capitales de España y alguna otra como Vitoria y Santiago de Compostela. Así como los candidatos autonómicos sí disponen de una herramienta de la que poder sacar conclusiones, los aspirantes a la Alcaldía de Valladolid van a ciegas, se van a dejar guiar por su intuición durante la campaña que ha dado comienzo este fin de semana. De entrada, todos afirman estar en disposición de ganar y gobernar, especialmente el candidato a la reelección, Óscar Puente, y la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo. Ambos saben que uno de los dos tendrá el bastón de mando y ambos lo ven más en sus manos que en las del adversario. Pero también saben que el resto de partidos y candidatos que concurren a las elecciones serán necesarios para dirigir la ciudad, gane quien gane. Ni Pilar del Olmo podrá tener estabilidad sin Ciudadanos y/o Vox, ni Óscar Puente sin Valladolid Toma la Palabra y Podemos. Más que de sí mismos, van a depender de la fuerza con la que los llamados a apuntalarles les ayuden a sumar más que el bloque rival, hablando en términos de derecha e izquierda. En los próximos quince días, cualquier error puede ser suficiente para arruinar las expectativas de unos y de otros. Por ahora, en los días previos al arranque de la campaña ya se han puesto sobre la mesa algunos de las propuestas en la que todos los candidatos van a poner más énfasis. Como era de suponer, el soterramiento de las vías del tren figura a la cabeza. Se trata de uno de los asuntos que, según como se aborde, más pueden hacer bailar muchos votos. Pero no es el único. El mejor consejo que se puede dar en un momento como éste es que acudamos a las urnas habiendo confrontado propuestas de todos los aspirantes. En esa tarea estará El Día de Valladolid tanto en su versión en papel como en su web www.eldiadevalladolid.es durante toda la campaña. Hoy todos creen que van a ganar, pero el día 26 sólo lo hará el que sea capaz de hacerse con la confianza de más vallisoletanos. Posiblemente, quien logre esquivar errores propios y beneficiarse de los del rival.