A QUEMARROPA

Julio Valdeón

Periodista


Censuras

Arrecian las guerras de la mordaza, la cruzada por la decencia, el equilibrio chungo entre el derecho al honor y el derecho al insulto. Def con Dos pide detener el puritanismo, la mojigatería, la moda de pedir un contrato antes de follar. La familia del torero segoviano Víctor Puente sigue en guerra judicial con los buitres que calumniaron al diestro después de su muerte. Leo en este periódico que un maestro supuestamente escribió «Hoy es un día alegre para la humanidad, bailaremos sobre tu tumba y nos mearemos en las coronas de flores que pongan, ¡cabrón!». Hay que ser un muy pero que muy tonto y bastante canalla para vomitar cositas así. Al mismo tiempo no me cabe duda de que las redes sociales no dejan de ser una suerte de barra de bar de proporciones cósmicas, frecuentada por gente de todo pelaje y con unas leyes no muy distintas a las que regían el Meridiano de sangre de Cormac McCarthy. Yo, que vivo de escribir y opinar en público, y que procuro arrimar la femoral cuanto puedo, trato de imaginar el calvario de la familia del matador, y me resulta imposible. Al mismo tiempo, y como cantan los Def, cuidado con las llamadas a reglamentar todo. Al menos en el catre, donde la libertad de los adultos debe imperar sobre la posibilidad de que algunos lobos se salgan con la suya. En cuanto a la escritura, siempre frente a la prohibición, a dos metros sobre las guadañas de los verdugos y los inquisidores. Aunque una cosa es publicar un artículo de opinión, un ensayo, un poema, un cuento, y otra sacar a pasear el puro odio por las alcantarillas y pensar que tus libelos ultrajantes pueden merecen algo excepto el absoluto desprecio y, posiblemente el castigo. No creo que el paradigma de internet debe de ser en algo distinto al que impera en el resto del mundo físico. Lo de la realidad virtual es cháchara delicuescente y excusa de mal pagador para no afrontar, como corresponde, las consecuencias de la palabra dada. Se trata de evitar que amparados en la sacrosanta defensa de la libertad acabemos por amparar toda clase de abusos.