TITULARES DEL FUTURO

Belén Viloria


Celebremos la diversidad

En muchos estados de USA aún pueden despedir legalmente o negar una vivienda a alguien por ser homosexual. En Rusia, la ley ha llevado a que la gente sea golpeada en la calle. 27 países africanos han aprobado leyes contra la sodomía. En Nigeria los homosexuales pueden ser legalmente lapidados hasta la muerte y en Arabia Saudita, con suerte, te condenan a 7000 latigazos. 
De los 194 países en el mundo, en 80 hoy ser homosexual es un delito penal; solo un tercio tienen leyes que protegen contra la discriminación basada en la orientación sexual; y solo alrededor del 10% tienen leyes que protegen contra la discriminación basada en la identidad de género. Afortunadamente España es uno de los países menos homófobos, al menos en las encuestas y rankings que se hacen con frecuencia. Sin embargo muchas personas son aún objeto de prejuicios, persecución mediática y hasta odio.
Andrew Solomon, escritor, homosexual, e investigador de la adversidad, habla de cómo en su vida sobrevivió gracias a una mezcla de evasión y resistencia, porque «las concesiones conferían solo un poco de humanidad donde debería haber plena humanidad y que las migajas no son lo mismo que un puesto en la mesa». Para tener cabida en la sociedad sin renunciar a quien era, tuvo que aprender a incorporar a su identidad estigmatizada, todos los traumas vividos, reemplazando los «pero» por «y», construyéndose una nueva identidad.
En los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Humanidad, la Agenda 2030, en la que todos tenemos la responsabilidad de lograr un futuro sostenible para todos, exigen de manera trasversal, a casi todos ellos, que se acaben las barreras sistemáticas de exclusión de las personas LGTB. Por ejemplo, las tasas de pobreza, falta de vivienda e inseguridad alimentaria son más altas entre las personas LGTB que en la comunidad en general, una situación que guarda relación directa con los ODS 1, 8, 10 y 11, los cuales incluyen garantizar «que todos los hombres y las mujeres, en particular los pobres y vulnerables, tienen los mismos derechos a los recursos económicos, así como el acceso a servicios básicos, también «la creación de marcos de políticas sólidos en los planos nacional, regional e internacional, basados ??en un desarrollo favorable de estrategias a los pobres y sensible al género».
Tratar la homosexualidad como enfermedad o las leyes en contra incluso de su existencia, tienen un efecto directo en asegurar «el acceso a servicios esenciales de atención médica de calidad» del ODS 3, ya que las actitudes, políticas y prácticas de las instituciones y personas pueden conducir a la negación del acceso adecuado a su derecho a la salud.
Las personas LGTB también son sistemáticamente excluidas de la educación de calidad, ODS 4, como resultado del hostigamiento, el abuso violento, bullying e incluso expulsión de las escuelas.
Millones de personas viven situaciones así a diario, porque sí, y esto me recuerda a lo que aprendí sobre los refugiados de Jadi Kicheva, refugiada desde hace años procedente del conflicto de Daguestán/Chechenia, bióloga de formación, hoy Mediadora intercultural de Cruz Roja, que encontró la misma solución que Andrew Solomon para sobrevivir y salir adelante; estar dispuesta a asumir y a tener un proyecto de vida diferente, a renacer para aprender juntos y crear una sociedad de mestizaje que nos permita vivir en paz y armonía.
La mayor parte de las grandes y duraderas luchas de la Humanidad han sido y son por cosas como el género, la sexualidad, raza, o discapacidad. Celebremos por tanto la diversidad. La bella paradoja humana es que, la diversidad, es lo que verdaderamente nos une.