PLAZA MAYOR

Maite Rodríguez Iglesias

Periodista


Vivir sin humos

El reto de vivir un mes sin plástico o reducir el uso del vehículo privado en favor de los desplazamientos a pie puede parecer a muchos una frivolidad o un gesto más del postureo al que estamos tan acostumbrados. No soy quizás la persona más adecuada para criticar este escepticismo o falta de compromiso, según el cristal con el que se mire, porque mis buenas intenciones suelen quedarse la mayoría de las veces en pequeños gestos. Es lo que los psicólogos denominan resistencia al cambio o anclarse en la zona de  confort. Pasar de pequeñas acciones a cambios de estilo de vida requiere un esfuerzo, que inicialmente todos tendemos a considerar que no merece la pena.
Pero como una imagen vale más que mil palabras basta con analizar las de los atascos que han vuelto al centro de la capital de España, tras la suspensión de Madrid Central, para reconsiderar esa actitud pasiva. El cambio climático es una evidencia. Ya no hay que ver los documentales de La 2 para sus efectos en el deshielo de los polos o las lluvias torrenciales en zonas desérticas. Basta con revisar la calidad del aire en Valladolid, ver como se multiplican las alertas por contaminación y los efectos que cada vez son más evidentes en la salud de los ciudadanos. No se trata de ser alarmista sino realista. La mala calidad del aire es un riesgo invisible, pero muy real, y las medidas para evitarlo no son solo responsabilidad de las administraciones públicas, también corresponden a los partidos políticos y a los propios ciudadanos.
Ahora que acabamos de pasar todos los procesos electorales posibles, aunque todavía se cierne sobre nosotros la amenaza de unas nuevas elecciones generales, habría que reclamar sensatez a los gestores públicos. Hay que tomar decisiones y hacen falta acuerdos  consensuados para que no haya medidas de ida y vuelta. El ejemplo de Madrid Central es una buena referencia para Valladolid que se encamina hacia la delimitación de una zona similar, de bajas emisiones. La idea municipal es establecerla con el consenso de las formaciones políticas pero, sobre todo, de todos los sectores implicados. Las medidas para luchar contra la contaminación no sirven si generan rechazo social, pero a la vez hace falta rebajar esas reticencias con información y la generación de debates para que la conciencia social llegue tras un proceso de reflexión.


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Reconozcámoslo: decir que eres de Valladolid en León, en Burgos, Salamanca o Palencia suele ir acompañado de la respuesta: «¡Vaya! De Valladolid!»