ZARANDAJAS

Pablo Álvarez

Periodista


De perdidos al río

13/03/2021

Si ha jugado alguna vez al mus sabrá que cuando al rival le queda apenas cinco piedras para salirse y ganar la partida y a tu ni siquiera llegas a veinte, no te queda más remedio que echar órdagos a todas las jugadas para ir arañando puntos para acerarte. Él solo aceptará el órdago cuando esté seguro de que con sus cartas lo ganará. Yo lo denomino de perdidos al río.
En esta situación es en la que se encuentra Luis Tudanca y la moción de censura que acaba de presentar. Viendo que se agota el tiempo de poder gobernar en Castilla y León ha lanzado el órdago, teniendo la mano Alfonso Fernández Mañueco, que apenas tiene peterete (una jugada muy mala) y que se ve obligado a terminar esta partida con las cartas de su socio de Gobierno y compañero de mesa: Ciudadanos.
El problema que tiene Fernández Mañueco es que no se acaba de fiar de su socio cuando le dice que tiene duples y que con eso puede estar tranquilo. No sabe si le ha enseñado las cartas a su oponente o, incluso, si le engaña para aceptar un órdago y a la hora de levantar las cartas cambia de pareja y le deja con el culo al aire.
En el PP confían en que Tudanca va de farol y que su compañero de partida le ha dado bien las señas, pero como dice este dicho castellano «hasta que no pasa el último fraile no termina la procesión».
Tras el giro de Ciudadanos en Murcia y el terremoto político de Madrid todos los que tildaron a Luis Tudanca de farolero han empezado a pesar si tiene algún rey en la manga. Como ya ocurrió hace dos años, el futuro político de Castilla y León no se decide aquí. Inés Arrimadas tiene la última palabra. De seguir con el PP, como se cansan de repetir, pondrá sus condiciones que posiblemente tardarán semanas o meses en visibilizarse, pero yo que Igea no estaría tranquilo. Rotas las relaciones con los Casados y los Teos tras el ‘murcianzo’ y el ‘ayusazo’, el acuerdo que cierre lo hará con Mañueco directamente.
Los 37 escaños que consiguió el PSOE en 2017 lo legitiman para intentar gobernar. El PP tiene también argumentos para reclamar lealtad  a su socio, pues no parece que se haya salido del tiesto en el cumplimiento del pacto de investidura. Quien tiene más difícil justificar un viraje hoy sería la formación naranja, pues si lo vincula a la gestión de la pandemia, debe recordar que el peso ha recaído sobre sus consejeros, con Igea y Verónica Casado como caras visibles, por lo que sería una moción contra sí mismos.
En este duelo solo puede haber un ganador: Tudanca o Mañueco. Para ambos será el momento más determinante de su vida política y su reafirmación dentro de sus respectivos partidos como barones con peso, un papel que hasta ahora tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado les han negado.