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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Vuelven las barras

08/10/2021

Desde el otro lado de la barra, el dueño del bar, mientras suelta la palanca de la cafetera, lanza la pregunta a bocajarro: Dicen que en Castilla y León habrá elecciones anticipadas, ¿usted que cree? En realidad se trata de una pregunta retórica porque quien interroga ya tiene su propia respuesta: El periódico pone que Pedro Sánchez va a Ponferrada este domingo para apoyar al candidato Tudanca. Pero si las elecciones no tocan hasta dentro de dos años, pues sí que tienen ganas, replica alguien desde el fondo. La normalidad en los bares ha devuelto el sabor de la tertulia improvisada, el comentario a media voz para que lo oigan todos o la conversación en abanico de espontáneos contertulios. Nada que ver con la conversación limitada en mesas de familiares o entre convivientes, requisitos exigidos por las medidas contra la pandemia.
Alguien más avisado trata de poner en contexto la situación ante las caras de perplejidad de la mayoría. No es de extrañar. El presidente Mañueco puso en ridículo a su vicepresidente, Igea, y a la consejera de Sanidad, Verónica Casado, de Ciudadanos, dicen que con la clara intención de que respondieran a la afrenta con la ruptura del pacto de gobierno. Qué mayor afrenta que después de meses de trabajo obedeciendo órdenes, el jefe te lance los folios a la cara en público. Sería la excusa perfecta para el adelanto electoral. Y como las encuestas dan que, en caso de elecciones en Castilla y León, ahora el PP volvería a la mayoría absoluta a costa de Ciudadanos… pues ya está todo explicado. O sea, como lo de Ayuso en Madrid.
Pero ya se sabe que las urnas las carga el diablo, sentencia alguien entre despreocupado e indolente. Ante tan reflexiva aportación, se diluyen las respuestas. Hasta que alguien murmura, pues si ya han tragado el sapo, asunto resuelto. O no, replica quien afirma conocer los ardides del diablo. La política es la única actividad que tiene moralmente normalizada la traición. Las promesas tienen escaso valor y Mañueco seguramente viva inquieto por la posibilidad de una moción de censura, que Tudanca le birle la presidencia con el apoyo de resentidos. Y eso no es vivir. Hay heridas que nunca cicatrizan, remata el filósofo de la cerveza.