COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Cataluña, susceptible de empeorar

03/03/2021

Los resultados de las elecciones del 14-F demostraron que todo lo que ocurra en Cataluña de ahora en adelante es susceptible de empeorar. La mayoría absoluta de los partidos independentistas, previsible en cuanto a escaños, lejos de dar cancha al independentismo posibilista del que hablaba ERC, más proclive a la modulación de los tiempos y a rebajar el nivel de enfrentamiento con el Gobierno central, se ha convertido en una negociación para la formación del Govern en el que las bases para su formación se fundamentan en la radicalización del propósito de avanzar hacia la autodeterminación.

Un camino que lleva a la rejudialización de la vida política catalana como indica la decisión de la fiscalía de Cataluña de actuar contra el expresidente del Parlament, Roger Torrent y otros dos miembros de la Mesa por desobediencia al Tribunal Constitucional. Y eso que Torrent tuvo buen cuidado en varias ocasiones de actuar de dique de contención que evitó dar vía libre a acuerdos que contravenían de forma flagrante las órdenes de los jueces. Sí, como es previsible, esa institución queda en manos de JxCAT ese freno quedará liberado y la tensión aumentará exponencialmente, porque sus negociadores ya han avanzado que el Parlament dejará de ser “una cámara sumisa”.

ERC, que se encuentra inmersa en la negociación del futuro Gobierno se va a encontrar en una situación muy similar a la que atraviesa el PSOE en el Gobierno de España, porque necesita los votos de los antisistema de la CUP, que actuarán de la misma forma que Unidas Podemos, siendo a la vez sustento del Govern y el primer partido de la oposición al que tendrán que mirar y mimar para sacar adelante cada ley. En el limbo queda la pretensión de ‘los comunes’ para que el PSC apoye desde fuera una suerte de ‘tripartito’ de izquierdas, que se encuentra con el ninguneo de los independentistas.

La fuerza de la CUP, consciente de una capacidad de veto que ya utilizó en 2015 con Artur Mas, ha llevado a ERC a ceder, y matizar, sobre una reforma del modelo policial de los mossos d’esquadra que podría derivar en facilitar las acciones de grupos violentos, lo que convertiría a Barcelona, si no lo es ya, en la capital de la Internacional Antisistema, con efecto llamada sobre radicales y anarquistas de países europeos, que participan en las protestas violentas de los últimos días relacionadas inicialmente con una pretendida defensa de la libertad de expresión, y que ahora tiene un propósito más general, la falta de futuro de unos jóvenes que atacan empresas y asustan inversiones que podrían darles trabajo.

De las tres premisas para negociar su apoyo impuestas por la CUP, fin de la represión, autodeterminación y rescate social, de esta última, que es la que atañe a las cosas de comer, nada se sabe, porque el candidato de ERC, Pere Aragonès no ha explicado que hará para revitalizará la economía catalana, como le piden los empresarios.

El presidenciable de ERC, en estos primeros momentos se ha encargado de cargarse todas las expectativas que había generado sobre la pacificación del expediente catalán y tendrá que demostrar su capacidad de resistencia a las presiones de sus socios, que solo hablan de independencia. La alternativa es que pase más tiempo en los juzgados que en el palacio de la Generalitat.



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